El viernes volvemos a jugar en casa. Todo muy lindo con la fiesta en las tribunas del Ducó, pero jamás habrá nada igual a subir las escaleras y quedar cara a cara con La Bombonera. Ahí está parte de la identidad de Boca. Toda la vida ahí. Las mismas calles. El mismo barrio.
Boca hizo lo que tenía que hacer, mereció ganarlo siempre, el resultado es cortísimo para todo lo que erró. Golazo de Flores, buen ingreso de Villa, la semana que viene hay que ganar allá también.
Que hoy nos vayamos con bronca del Ducó significa que algo, aunque sea mínimo, está cambiando en Boca. El equipo va al frente, asume riesgos, es protagonista. Merecimos más ante Vélez. Era para ganarlo. Necesitamos un 9 que sienta el fuego sagrado del gol. Ascacibar, figura.
Soy más de las canciones vieja escuela, pero hay algo innegable: la gente se enciende cuando suena esta. Pasó en La Boca, en Lanús y en la Quema. Qué pedazo de hinchada.
Qué buen primer tiempo de Boca.
Qué espantoso arranque del segundo.
Qué jugador el Guapo Flores.
Qué equipo frágil.
Qué interesante cuando se juntan Paredes, Gorosito, Aranda y Flores.
Qué error no traer un 9.
Qué dos puntos perdidos.
Boca empató en un partido en el que hizo un buen primer tiempo y un flojísimo segundo tiempo que terminó dominando, en el balance que nada sirve mereció ganar. Se nota claramente que con este plantel no alcanza, que necesita llegar cinco veces para hacer un gol y que le lleguen media vez para que le conviertan, no es solo futbolístico también es mental. Muy buen partido de Leonel Flores, otra vez queda en deuda la defensa y el arquero.
Alcanza con ver los últimos 15’ para saber que Boca regaló 75’ en la noche de Rancagua y debió definir por penales una serie de copa internacional por 9ª vez en sus últimos 13 mano a mano.
La desfachatez de Aranda, la guapeza de Flores y el pase siempre claro de Paredes bastaron para arrinconar en el final a un laborioso O’Higgins que supo explotar las innumerables concesiones del Xeneize, con un Figal dando un repertorio de errores no forzados, incluido el despeje para el medio (ABC del no) que Pancho González convirtió en golazo sin oposición de Montero.
El resto de la defensa tampoco se destacó, entre errores y cierres tardíos, por eso el partido transcurrió con esa sensación permanente de incomodidad y fragilidad al no tener la pelota.
Si bien esta vez el 5 no pudo poner cara a cara a un compañero con el arquero rival con un pase de tres dedos (nos tiene malacostumbrados), fue claro a la hora de distribuir el juego y se destacó en los minutos finales, cuando la bocha quemaba: tremendo centro venenoso sobre la hora para Costa, que cabeceó desviado.
Delgado, aun alejado del nivel con el que se ganó tres veces la titularidad, se entregó por completo y en medio de imprecisiones empujó al equipo. Y Ascacíbar no se halló en el partido.
Decir que Villa jugó mal por haber ido a la derecha es un facilismo. Más allá de que en Boca jugó 47 de sus 175 partidos por esa banda, no tomó buenas decisiones y nunca desequilibró ni se asoció con criterio. En el 2T fue a la izquierda y a los 10’ fue correctamente reemplazado por Arruabarrena, que dejó en claro que no se casa con nadie. En su lugar ingresó el Guapo Flores, que estuvo mucho más vertical, osado y desequilibrante, hasta estrellar en el travesaño un remate con rosca que merecía red.
Que esa haya sido la única modificación del Vasco en un partido que luego llenaría de adjetivos negativos y autocrítica habla más de un mensaje a Riquelme sobre el plantel del que dispone: ni Velasco, ni Zenón, ni Ángel Romero, ni Giménez tuvieron minutos, aun perdiendo y con una actuación alarmante de Merentiel, que desde su golazo al Bayern Múnich nunca recuperó aquel nivel.
Ah, antes de los penales hubo hubo un penal no cobrado por mano de Brizuela en el último gran remate de Aranda, que le agregó mucha terminación a sus siempre interesantes intervenciones. El VAR colombiano liderado por David Rodríguez, bien, gracias.
En la definición desde los 12 pasos, Paredes no falló, Merentiel se sacó la mufa (venía de errar 4 al hilo en tandas), Figal nos sacó la única sonrisa de su noche, Montero nos sacó la primera sonrisa desde su debut en Boca, Aranda aprendió que los penales no se pican (un remate así solo busca el lucimiento personal vs. la chance de quedar muy expuesto) y Blanco tuvo personalidad para cerrar la serie.
“No estamos contentos: sí por haber pasado, pero no por la actuación”, “jugando así van a ser pocas las victorias que consigamos” y “lo hablamos en el vestuario: pasamos, pero no hay mucho más por decir”, fueron algunas de las lapidarias frases del DT en conferencia. A confesión de partes, aguante Boca, vamos los pibes, traigan un 2 y un 9 y a mejorar muchísimo si se quiere terminar el año festejando algo propio y no la desgracia ajena, que se acumula en containers.
Se festeja más por los que esperaban ver a Boca eliminado que por lo que significa haber pasado a O’Higgins por penales en repechaje de Sudamericana después de haber regalado 75 minutos.
Se festeja más porque Aranda (ya aprendiste, prohibido picarla) y Flores, escoltados por Paredes (siempre Paredes), habían hecho méritos para empatarlo, que por el partido insulso de Villa y el concierto de errores de Figal.
Se festeja más por los colores que por la copa, la instancia y el rival.
Después hablamos de la larga lista de cagadas adentro y afuera de la cancha y del jugado mensaje de Arruabarrena haciendo un solo cambio, que además fue para sacar al “refuerzo estrella” y poner al guapo Flores.
Vamos Boca. Vamos los pibes.
Justo hoy, que vamos a jugar 16vos. de final de la Copa Sudamericana, sale este posteo. Un puñal al alma. Volveremos a tener ese pedazo de lata hermoso en nuestras manos. Aguante Boca.
Y un día nos goleó Riestra. El 0-3 no hace otra cosa que faltarle el respeto a nuestra historia. Seguimos rifando prestigio. Lo que pasó hoy es un papelón absoluto. Ojalá algún día se den cuenta la camiseta que representan. A varios, Boca les quedó enorme. Tristeza total.
Tendrian qué renunciar todos esta noche. 3 a 0 en un primer tiempo con Riestra. El Club Atletico Boca Juniors. No tienen verguenza. Como le faltan el respeto a la camiseta. Aunque lo demos vuelta.
Volvemos a la Sudamericana tras el fracaso en la Libertadores. No pedimos otra cosa que un equipo que nos represente, que contagie de adentro hacia afuera. Como aquellos del Coco. Están en deuda. Si entienden eso, todo es posible. Te alentaremos de corazón. Dale Boca. 💙💛