Soy exigente porque quiero tener una familia y mi objetivo es que mi hija tenga al papá más amoroso, responsable y trabajador del mundo. Un papá que derroche amor por nosotras, y un hogar que se sienta como un lugar cálido y seguro, donde no haya una infancia por sanar.
El peor tipo de persona no es la que se equivoca y lo admite, sino la que finge tener buen corazón mientras miente, manipula y convierte cada daño que causa en una historia donde parece la víctima.