Voy a ser muy directo con algo que pienso y que sé que a mucha gente no le va a gustar leer.
Si en tu país estabas acostumbrado a bañarte con potecito porque no había agua. A quedarte sin luz tres, cuatro, seis horas al día sin saber cuándo volvía. A amontonarte en un transporte público que llegaba cuando quería y te dejaba donde le daba la gana. A comer lo que hubiera porque lo que querías no estaba o no te alcanzaba. A entrar a un hospital y tener que comprar desde el guante hasta la gasa porque el sistema no tenía nada. A matar tigres, a rebuscártela, a inventar cada día una forma nueva de sobrevivir lo que no debería ser normal para nadie.
Y ahora estás en otro país quejándote de que la vida es muy dura, de que extrañas tu tierra, de que aquí no es lo mismo, de que te quieres regresar...
Regresa.
En serio. Sin ironía y sin mala intención. Porque si todo lo que describes que tenías allá te parece mejor que lo que tienes aquí, entonces el problema no es el país donde estás. El problema es que todavía no has podido ver con claridad lo que dejaste, ni valorar con honestidad lo que encontraste. Y esa es una conversación que solo puedes tener contigo mismo, preferiblemente sin nostalgia y con la luz encendida.
Sí, la foto de ayer dio arrechera. Muchísima. Porque ver sentados alrededor de @MariaCorinaYA a personajes que ayudaron a destruir este país produce asco, rabia y desconfianza. Y el que diga lo contrario, o se está mintiendo a sí mismo o pretende insultar la inteligencia de los venezolanos.
Pero hay algo todavía más absurdo, creer que María Corina Machado está improvisando, actuando por ingenuidad o “dejándose manipular”. Eso sí es una ridiculez monumental.
Desde el 3 de enero, Venezuela dejó de ser un tablero manejado únicamente por Miraflores. Aquí hay una tutela directa de Estados Unidos sobre cada movimiento político, económico y estratégico que viene para el país. TODO lo que está ocurriendo y TODO lo que va a ocurrir pasa por ahí. El que no lo entienda todavía, sigue atrapado en análisis infantiles mientras otros están jugando ajedrez geopolítico.
Y no, tampoco me gusta ver reciclados del chavismo, cómplices disfrazados de demócratas y oportunistas queriendo reinsertarse después de haber convivido durante años con el monstruo que destruyó Venezuela. Dan asco. Porque mientras el país se hundía, muchos de ellos negociaban, coexistían o se beneficiaban del sistema.
Pero las transiciones reales no se hacen desde la fantasía adolescente de “los buenos contra los malos”. Las transiciones se hacen desde correlaciones de poder, presión internacional y acuerdos incómodos. Así funciona el mundo. Así caen las estructuras criminales enquistadas durante décadas. ¿O qué pensábamos? ¿Que Estados Unidos va a permitir una transición donde solo entren los “puros”, mientras medio país queda excluido y el chavismo radical conserva capacidad de sabotaje? No. Eso no existe.
Y sí, la palabra reconciliación provoca rechazo. Porque este país está lleno de heridas abiertas, presos, muertos, exiliados y familias destruidas. Pero una cosa es el dolor legítimo de la gente y otra la realidad política que se está diseñando.
La reunión de ayer no fue para entregarle el país a nadie. Fue para dejarle claro a muchos operadores, reciclados y saboteadores históricos que hoy el liderazgo lo tiene María Corina Machado. Y que esta vez no podrán destruir desde adentro lo que el país construyó.
Porque mientras otros negociaban derrotas, escondían actas, desaparecían o terminaban convertidos en caricaturas políticas, María Corina se quedó dando la pelea. Con las actas en la mano. En cada foro, en cada país, desenmascarando el fraude y dejando al régimen expuesto frente al mundo entero.
Ese liderazgo no lo construyó una agencia de marketing. Lo construyó enfrentando a una maquinaria criminal sola, perseguida, bloqueada y con medio sistema político intentando enterrarla durante años.
Así que respeto al que hoy decide bajarse del barco. Pero una foto incómoda no borra años de coherencia, firmeza y liderazgo real. Y entiendan de una vez, en esta etapa, en Venezuela no se mueve una ficha importante sin que Estados Unidos lo sepa, lo apruebe o lo impulse. Ni una.
Y para los que todavía creen que esto es teoría conspirativa o invento de redes, les dejo el video con las palabras exactas del secretario de Estado Marco Rubio @SecRubio hablando sobre la necesidad de que todos los sectores democráticos tengan participación en la reconstrucción política de Venezuela y sobre el proceso de reconciliación que ellos impulsan.
Sigo confiando en el liderazgo que nos llevó a tener a Nicolás y a su esposa, presos, a sus testaferros caídos, a Zapatero perseguido por la justicia internacional y todo lo que falta por ver. Sí, todo este huracán lo desató el fraude del 28 de julio de 2024, y la que lleva esa batuta es María Corina Machado les guste o no, les arda o no.
Saludos cordiales
Alexandra Gómez
📺👊 𝐌𝐢 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢ó𝐧 (𝐬𝐢𝐧 𝐚𝐧𝐞𝐬𝐭𝐞𝐬𝐢𝐚, 𝐲 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐮ñ𝐨𝐬 𝐜𝐞𝐫𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬).
Por Elizabeth Sanchez Vegas
Jorge Rodríguez no miente de forma grosera, porque eso sería demasiado burdo para un psiquiatra tan astuto como él. En cambio, teje una telaraña espesa de medias verdades, de empatía fingida y de promesas completamente vacías para atrapar al más ingenuo: “perdón”, “consenso”, “nuevo momento”… todo para disfrazar el cinismo más podrido y repugnante que se pueda imaginar. Si uno olvida los últimos 25 años de represión brutal, de saqueo descarado, de tortura sistemática, de éxodo masivo y de muerte inútil, hasta podría sonar creíble. Pero no lo es en absoluto: es manipulación de altísimo nivel, apretando sin piedad los botones emocionales más sensibles del pueblo mientras el poder se aferra con dientes y uñas al trono que nunca ha querido soltar.
Te repite una y otra vez que lo que viviste no pasó como tú lo recuerdas, que tu hambre no es tan grave, que tus muertos no fueron tan inocentes, que tu exilio fue culpa tuya, que las sanciones son el verdadero problema y no el desastre que ellos mismos provocaron. Te hace sentir que estás loco por seguir confiando en lo que tus ojos vieron, en lo que tu estómago sintió vacío durante años, en lo que tu familia lloró cuando tuvo que huir. Es el abuso mental más cruel porque no te pega con las manos: te pega con palabras suaves, con sonrisas y con promesas de “nuevo momento”, hasta que empiezas a dudar de ti mismo y terminas defendiendo al verdugo.
El venezolano escéptico no solo tiene razón en no creerle nada; debería gritarlo. Detrás de cada “reconciliación” late el mismo régimen autoritario, envuelto en jerga terapéutica para anestesiar al pueblo. Y el colmo: usa el asesinato de su propio padre como escudo para vender “perdón” desde un sistema que nunca ha pagado por sus crímenes, que ha destrozado vidas y que ahora finge arrepentimiento para perpetuarse.
Venezuela no necesita ni una sola sesión más con este “psiquiatra” del poder que usa su título profesional para aplicar esta manipulación psicológica a escala nacional. Basta de ironías baratas. Basta de teatro repugnante. Basta de que nos quieran hacer creer que el problema somos nosotros por no tragarnos su versión edulcorada y falsa de la historia. Es hora de verdades crudas, sin ningún filtro y sin la menor piedad. El pueblo venezolano ya despertó hace rato. Y esta vez no se va a dejar dormir nunca más con cuentos de hadas disfrazados de reconciliación. El que tenga ojos que vea claro, el que tenga memoria que la mantenga intacta, y el que tenga dignidad que la defienda hasta el último aliento. Porque mientras sigan vendiendo este show asqueroso de perdón falso y consenso mentiroso, el verdadero dolor del venezolano sigue intacto, la cuenta pendiente con la historia no se borra con una ley ni con una entrevista amable, y la justicia real sigue esperando.
Esto también es historia, digamos, también es música de la posguerra, para que, dentro de medio siglo nadie te venga a contar leyendas de Maduro y Padrino librando la feroz "batalla de Fuerte Tiuna". Se fueron en mierda y en una hora los criminales Cilia y Nicolás eran EXTRAÍDOS.
A la mujer del aeropuerto que apartó a su hijo de mi perro…
Viste a un pitbull K9 gris azulado, con una oreja cortada y un chaleco táctico, y en esa fracción de segundo el miedo decidió por ti. Te escuché susurrar: “¿Por qué este perro está permitido aquí?”
Lo que no viste fue la historia escrita en sus cicatrices.
Se llama Atlas. Es un K9 retirado que pasó años trabajando junto a miembros del servicio estadounidense en el extranjero, entrenado para detectar el peligro mucho antes de que alcanzara a personas inocentes. ¿Esa oreja dañada? No es por una pelea: es por una explosión, mientras hacía exactamente aquello para lo que fue entrenado: proteger vidas humanas.
Pensaste que miraba a tu hijo porque era agresivo. No lo era.
Estaba escaneando la sala de la única forma que conoce. Incluso en la jubilación, su instinto nunca se apagó. Multitudes, movimientos, sonidos desconocidos… su mente sigue trabajando para proteger a todos.
Atlas no es un monstruo. No es una amenaza. Es un veterano.
Llevó un peso más grande que el que la mayoría de las personas llevará jamás. Trabajó noches largas, en entornos ruidosos y situaciones de alto estrés para que otros pudieran volver a casa. Ahora, lo único que quiere son aeropuertos tranquilos, manos familiares y quizá un lugar suave donde descansar.
La próxima vez, no lo juzgues por sus músculos o por su raza. Pregunta a su guía. Mira un poco más de cerca.
Puede que te encuentres con un héroe que camina sobre cuatro patas… y que adora absolutamente los masajes en la barriga. 🇺🇸🐾
Revista: Historias verídicas 📸
No notan que los que más se quejan son zurdos extranjeros del primer mundo y algunos de la vecindad. Esos que nunca enterraron un hijo asesinado o despidieron otro al destierro.
Mientras el venezolano, con todo y el miedo, siente algo que casi había olvidado:
un chispito de esperanza que le vuelve a iluminar la cara.
Eso no lo entienden… y está bien. No es para ellos.
Estas son palabras de despedida de un corresponsal de la BBC después de haber vivido y cubierto por 3 años las noticias de Venezuela para el prestigioso medio británico: Espero que alguien lo lea: Daniel Pardo / BBC Mundo "A veces no me queda claro si Venezuela es un lugar feliz o infeliz. Porque parece ambas cosas. Más allá de las penurias que sufre el país, y por muy pesimista que esté, el venezolano anda por la vida regalando gestos fraternales. La gente más alegre del mundo puede encontrarse en una cola kilométrica en el supermercado o en un hospital quebrado y sin insumos. Temo que pronto vaya a suscribir lo que decía Gabriel García Márquez, quien en su “Memoria feliz de Caracas” (1982) escribió que “una de las hermosas frustraciones de mi vida es no haberme quedado a vivir para siempre en esa ciudad infernal”. Hasta Gabriel García Márquez se enamoró de Caracas. Pero el recuerdo que me llevo es más feliz que infeliz. Incluso en las kilométricas colas es posible encontrar sonrisas y gestos fraternales. Porque en la esencia del venezolano, en ese limbo entre felicidad e infelicidad, encontré enseñanzas para el resto de mi vida, aquellas en la raíz de instituciones como “poco a poco se llega lejos”, “esto es lo que hay” y “al mal tiempo, buena cara”. Echaré de menos… Y me transportaré a las playas del Caribe cada vez que huela y beba uno de los exquisitos rones venezolanos (también, dicen, los mejores del mundo) Memoria feliz de Venezuela Cuando hable de la Venezuela que viví tendré que mencionar escasez, inflación, delincuencia, gente jodida en un sinfín de maneras. Pero haré el esfuerzo de ir más allá de esta coyuntura, lejos de los cínicos, corruptos y malandros. Me llevo, más bien, la sonrisa del recogedor de basura, el coqueteo de la funcionaria pública: ese calor humano caribeño que tanto extrañan los miles de venezolanos que se han ido del país recientemente. Los venezolanos que ríen para sobrellevar la crisis. Es como si en Venezuela la movilidad social estuviera en la cultura; como si el clasismo fuera cuestión de las minorías: acá el chofer es el confidente del jefe y la empleada del servicio, un pilar en las familias de clase media. No hay sueldo ni vestimenta ni buenos modales que estén por encima de un saludo, de una broma que democratice las relaciones: que ponga a un mototaxista en el mismo rango de un ministro; que archive, rápidamente, el trato de “usted”; que inspire, en cuestión de segundos, decirle “mi amor”, “mi cielo” o “papito” a un desconocido. Venezuela vive en un raro estado de paciencia, de tolerancia. La impuntualidad es permitida. Del país me llevó las sonrisas. Algunos venezolanos dicen que ese estado de constante regocijo, de no tomarse nada en serio, es lo que “tiene a este país jodido”. Pero para mí es una enseñanza de que no hay preocupación que arregle los problemas, esa gran solidaridad no la veo en ningún lado de la desarrollada Londres ni de mi Europa allí ni las familias se ven en su mayoría... Ser feliz es gratis, aprendí de los venezolanos. "Por mucho que la arepa este cara" Daniel Pardo -BBC LONDRES
Amo el bolero y nunca lo escucho en días de tristeza sino cuando estoy bien, en paz y alegre y descubrí esta versión reciente del clásico de Leonardo Favio "Ella ya me olvidó" y me parece preciosa. Canta Manuel Medrano. No lo conocía. Ando fascinada.
❤️
El comediante @ElGeorgeHarris fue agredido en lo que alguna vez fue conocido como el Festival Viña del Mar, en un lugar llamado "Quinta Vergara", Chile, ayer domingo 23 de febrero.
Y la agresión se perpetró NO bajo el pretexto de que su show no gustara (de hecho, los agresores NO le dejaron presentar siquiera su material); Tampoco por un tuit de hace años, que pudiese haber generado incomodidad en algunos y por el cual presentó excusas oportuna y reiteradamente. GEORGE HARRIS FUE OBJETO DE UNA MASIVA AGRESIÓN XENOFOBA POR EL SÓLO HECHO DE SER VENEZOLANO.
Ante esta atrocidad, suscribo plenamente estas solidarias palabras del gran Laureano Marquez:
"En lo personal, esos espacios y escenarios en los cuales se le anuncia al artista que puede ser exaltado o destruido, tipo la Quinta Vergara, me resultan desagradables.
Uno no quiere ni la exaltación ni la ruina, uno solo desea ser escuchado.
En lo que a mí toca, me acostumbré a un público amable y civilizado que celebra tus ocurrencias, es indulgente con tus errores y crítico cuando corresponde. Un público que va envejeciendo contigo, que es tu familia, el que te abraza en la calle y te pide una foto.
George Harris es un valiente. Se ha ganado a pulso su lugar ya no solo en la comedia venezolana, sino también en la comedia mundial. Que fuese invitado a Viña del Mar, da cuenta de su fama y popularidad, pero hacer humor frente a un público que te agrede no es que es difícil, es imposible.
Creo que George hizo lo que tenía que hacer, más si la agresión tenía un contenido xenófobo, que suelen ser las peores.
Ahora bien, George, no hay mal que por bien no venga: este episodio, lejos de perjudicarte, no hará sino potenciar tu carrera humorística, así que, querido amigo, disfruta de este rotundo éxito que te brinda Viña del Mar. Si antes te presentabas burda, a partir de ahora lo harás hasta en la quinta verga."
(Video cortesía de @EfectoCocuyo)