Sí da miedo lo tonta que se ha vuelto la gente. Preguntan cosas tan imbéciles sobre el final de Euphoria que los que sí la cachan terminan creyendo que son unos genios cuando en realidad todo fue burdísimo.
A nadie le piden “se fomente" la química o la física, son lo que son. La forzada conexión entre entretenimiento y literatura –de mano con la obsesión de evitar todo aburrimiento, como si aburrirse no fuera necesario y hasta crucial para el cerebro– les comió el seso a todos.