Me resulta tan difícil activarme por acá cuando mi ánimo está en el suelo. Poco se habla de lo cansado que es cargar — y sostener— una tristeza profunda, que si no dejas fluir para que pase, te consume hasta el último suspiro.
Admiro tanto a las personas que se despiertan tan temprano a pesar de pasar mala noche o dormir hasta tarde. Yo así me duerma a las 6 de la tarde del día anterior, no puedo despegar los ojos. No puedo. Mi cuerpo y mi cama son uno mismo. Jamás he podido ser una morning person.
Necesito atarme a la mesa, abrir mi lectura actual y obligarme a empezar a leer. Sé que agarrando el ritmo no habrá quién que me pause. Pero aquí el obstáculo es habituar a mi cerebro a la dopamina de liberación lenta y desacostumbrarlo a estímulos rápidos y vacíos.
Hello, happy monday! Paso por aquí para desearles un bonito inicio de semana. Estuve desaparecido por meses, pero he vuelto a mi piel y lugar seguro. Espero que no se salten ninguna comida y tomen el agua suficiente, xx.