Soy el claro ejemplo de que, para alejarme de algo, primero tengo que agotar hasta la última posibilidad de salvarlo. No es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar, incluso cuando ya casi no queda nada que sostener.
Tercera necedad que costará vidas. 1. No hicieron empalme ni nombraron sus equipos a tiempo, 2. Les tocó trasladarse de Barranquilla a Bogotá porque acá estan las instancias de coordinación de emergencias y 3. Aterrizan en Casa de Nariño y se van a estorbar al Palacio de San Carlos y a agenda privada!
¿Qué parte de las salas de crisis, equipos de tecnología y comunicación nacional, oficinas equipadas, para que dirigan publica y personalmente la emergencia del terremoto están en la Casa de Nariño y la UNGRD, y no en la Cancillería no han entendido?
No es hora de shows ni de símbolos, sino de eficacia en la coordinación y atención de la emergencia!