no sé ustedes pero a mí me caga que un perro deporte este causando tantos problemas en la ciudad, lo peor es que ni siquiera es accesible para la mayoría de mexicanos disfrutarlo en vivo
En mi casa hubo una gata.
Solía escucharla comer, usar su arenero, llamar a los pajaritos. La escuchaba subir al sillón, abrir puertas, arañar el rascador.
Ahora solo escucho el silencio. Nadie come, nadie usa el arenero, nadie sube al sillón.
Pero en mi casa hubo una gata.