Mi mayor red flag es que no importa que tan mal me sienta, nunca voy a decir ni la mitad de lo que realmente siento porque eso implicaría sentirme vulnerable y detesto sentirme así.
Mi rincón favorito es: mi casa, recién bañada, en pijama, en paz, mi familia completa, sin dramas ajenos y con mi energía tranquila. Ahí es donde realmente soy yo.