A todos: derecha, izquierda, defensores, desertores, traidores, entreguistas, aduladores, eminencias, excelencias, todo experto y no experto con todo respeto…
He escuchado con detenimiento el discurso de Delcy Rodríguez ayer en la ONU. A expensas de un análisis más amplio en forma de artículo, mi resumen es que es tan importante lo que no menciona (el secuestro del presidente Maduro, la existencia del chavismo) como lo que dice. Y, en lo que dice quiero ir más allá de lo obvio, del humillante agradecimiento a quien hace menos de un año bombardeó su país, secuestró a su presidente y hoy está expoliando los recursos de la nación a través de la "negociación" y la "diplomacia".
Las palabras del Gobierno encargado, representado por Delcy Rodríguez, son una enmienda a la totalidad de la Venezuela bolivariana. Es cierto que se menciona a Bolívar como padre de la Patria y se cita al final pero no hay ni una referencia a quién llevó sus ideas a la práctica, que no es otro que Hugo Chávez. Esto marca una gran diferencia con el discurso de Yvan Gil en septiembre de 2025 en el que Chávez se mencionaba 5 veces y las citas a Bolívar no eran para llamar a la unidad y el "renacimiento de la Patria" sino para destacar su legado antiimperialista: "no permitiré que se ultraje ni desprecie al gobierno y los derechos de Venezuela (...) Por fortuna se ha visto con frecuencia a un puñado de hombres libres vencer imperios poderosos”.
Por cierto, reivindicar a Bolívar es algo propio de todas las fuerzas políticas en Venezuela. De hecho, la Constitución de la IV República, promulgada en 1961, lo menciona en su preámbulo. Así que en la elección de la cita está la intención del mensaje que se quiere mandar. Y el mensaje que Delcy Rodríguez ha querido lanzar desde su tribuna de la ONU es claro para quien lo quiera entender.
Si los extraterrestres llegaran al planeta Tierra y escucharan por primera vez a Delcy Rodríguez en la ONU hablando de "transiciones democráticas" (con paralelismos y guiños a la Transición española con su "la legalidad puede ser el camino para una legalidad mejor", que resuena al "de la ley a la ley" de Torcuato Fernández-Miranda), de "reforma jurídica ordenada", de "apertura política plena", de un proceso "en igualdad de condiciones para todos" y de dejar atrás "el camino que permitió que el extremismo y la intolerancia se impusieran sobre la convivencia democrática y pacífica", podrían pensar que todo lo que sucedió en su país hasta el 3 de enero de 2026 es lo que la oposición venezolana siempre dijo que pasaba en Venezuela. Más que un discurso de autocrítica de los errores o excesos de la Revolución Bolivariana, el enfoque es de impugnación.
Llevar a Venezuela "hacia una etapa de democracia plena, reconocida por su propio pueblo y por el mundo" significa negar que antes existiera esa "democracia plena". Significa negar lo que has sido y los principios que has defendido, no sólo la manera de defenderlos. Referirte a la situación política anterior de tu país como una "crisis de convivencia política que perturbó la vida nacional y nuestra interacción con el mundo" es ignorar que todo proceso revolucionario provoca una reacción brutal, que es la que ha padecido Venezuela por parte de las clases gobernantes, autóctonas y foráneas, desde 1998.
Evidentemente, la situación de estrangulamiento económico a través de más de 1000 medidas coercitivas unilaterales de EEUU, además del secuestro de Maduro, es la que ha llevado a la dirigencia venezolana a este punto. Pero también parece evidente que Chávez y Maduro llegaron a negociar con EEUU, la oposición y el empresariado sin perder la soberanía y sin salirse de la idea de Revolución. El discurso de Rodríguez manda un mensaje distinto: hay que pasar página para construir el "renacer de Venezuela". La prioridad es consolidar esa "nueva etapa de bienestar", que es la apuesta del Gobierno actual a través de unas relaciones bilaterales con EEUU basadas en la "negociación" y la "diplomacia". Pero también con la unión fraterna con quienes hasta hace poco pedían bombardeos y sanciones. "Quiero que de los escombros de la división levantemos los cimientos de una República nueva, plural, profundamente espiritual y en paz consigo misma".
Rodríguez interpela también a la comunidad internacional, "Venezuela está lista para caminar de la mano de quienes crean en el relacionamiento internacional respetuoso, sin intromisiones ni prejuzgamientos". No queda claro si la frase está dirigida a la potencia hegemónica que ha tomado las riendas económicas -y parece que también políticas- de la nación o bien a quienes señalan desde afuera dicha situación, por lo demás evidente pese a los relativos, y disminuidos, márgenes de maniobra que puedan tener las autoridades venezolanas in situ.
Y una curiosidad final, el discurso escrito que aparece en la página web de la ONU difiere en algunas palabras o frases de lo que leyó Delcy Rodríguez. Esto es normal. Sin embargo, llama la atención que decidiera no leer un párrafo completo que aparece en el discurso escrito:
"Hay momentos en la historia de los pueblos en que la tragedia, paradójicamente, se convierte en el punto de quiebre hacia algo nuevo. No porque el dolor sea deseable, sino porque nos obliga a mirar de frente lo esencial y a dejar atrás lo que ya no nos sirve. Venezuela vive hoy uno de esos momentos".
Que cada cual saque sus conclusiones...
Yo tengo las mías. El Gobierno encargado de Venezuela está pavimentando el camino hacia una VI República en la que, por lo que se deduce de estas palabras, no parece que el proyecto revolucionario tenga cabida. En todo caso, es el pueblo venezolano quien debe validar esta apuesta o refutarla, como siempre ha hecho.
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Toda ayuda para Venezuela es valiosa en este momento, pero cuado viene de un país que no tiene nada y te da lo poco que tiene, conmueve mucho esa generosidad 😢
Gracias Haití ❤️
Falso. Estoy harta de que se menosprecie a nuestro país y al Estado. Los funcionarios y rescatistas venezolanos han estado poniéndole el pecho salvando vidas desde el día uno. Obvio que agradecemos la ayuda internacional y su enorme labor, pero los nuestros son héroes también
AYUDA DE EEUU
EEUU no tiene porqué ayudar a Venezuela después que la bombardeó y asesinó a venezolanos y cubanos y secuestró a su presidente y a su compañera.
EEUU si quiere ayudar, que elimine las sanciones y libere a Nicolás Maduro y a Cilia Flores
Bienvenida las ejecuciones y pena de muerte a Venezuela.
Las ONG no dirán nadita porque fue su patrón quién ejecutó la violación a los derechos humanos.
¿Dónde quedó "Lo Afirmativo Venezolano"? 🇻🇪
Este video basado en el pensamiento de Augusto Mijares y Mario Briceño Iragorry lanza una dura crítica a la pérdida de soberanía frente a potencias extranjeras.
Se define al "pitiyanqui" como aquel subordinado que imita al dominador y entrega el control del país a cambio de migajas de poder, ejemplificado en hechos recientes como la autorización de vuelos militares estadounidenses y la cesión jurisdiccional.
Frente al pesimismo histórico y la sumisión del gobierno encargado, el texto hace un llamado urgente a la desobediencia civil, la movilización popular y el rechazo organizado. Colaboración internacional no debe significar achicamiento ni subordinación; la dignidad nacional exige recordar que la soberanía es irrenunciable. La rebeldía histórica de Venezuela sigue viva.
MADM
#Venezuela #Soberanía #LoAfirmativoVenezolano #Opina #Política
Buenos días, amada Venezuela 🇻🇪
Ante la confirmación de la muerte de "Niño Guerrero" en un operativo conjunto con EE.UU. en Bolívar, mantengo una postura firme: jamás defenderé a un delincuente.
Sin embargo, analizando las cosas con objetividad, este hecho deja precedentes alarmantes que no podemos ignorar:
1️⃣ No comparto las ejecuciones extrajudiciales. En Venezuela se está abriendo una brecha peligrosa donde este tipo de acciones arbitrarias se pueden normalizar y repetir.
2️⃣ La soberanía nacional no se negocia. Es inaceptable que se realicen operaciones militares conjuntas entre EE.UU. y Venezuela, vulnerando nuestra integridad territorial.
3️⃣ La inacción gubernamental es intolerable. Sabiendo desde hace años de la existencia y el peligro del "Tren de Aragua" (y de tantas otras bandas), no se tomaron las medidas a tiempo para neutralizarlas.
El fin de la delincuencia no puede justificar el fin del Estado de derecho ni la entrega de nuestra soberanía.
#Venezuela #Bolivar #TrenDeAragua #Soberania
Para Trump el secuestro de Maduro no fue por la Democracia y los Derechos Humanos, sinó para saquear y poder hacer mas guerras en el mundo. Lo que lleva haciendo EEUU en el mundo casi 200 años.
NO ES UNA TRAICIÓN. ES UN DESMANTELAMIENTO
Nos quieren hacer creer q todo se resume a una “traición” contra NM, como si él fuese una víctima atrapada por fuerzas externas. Pero reducir la tragedia venezolana a una historia de traiciones personales es una manipulación peligrosa. El problema es mucho más profundo: lo q está en juego no es un hombre, sino la existencia misma de la República. La historia enseña q las naciones no desaparecen de un día para otro. Primero se destruye la confianza colectiva, luego se normaliza la dependencia, después se vacían las instituciones y finalmente se entrega la soberanía en nombre de la “estabilidad”, del “orden” o de la “salvación”. Eso ocurrió en numerosos procesos coloniales y neocoloniales en el mundo.
Venezuela ha sido históricamente un territorio disputado por sus recursos estratégicos, especialmente el petróleo. Desde comienzos del siglo XX, las potencias extranjeras y sectores de las élites nacionales entendieron q controlar Venezuela significaba controlar una fuente inmensa de riqueza energética. Siendo así necesitamos comprender q los procesos de subordinación no ocurren solamente por invasión externa, sino por complicidad interna. Ningún poder extranjero puede dominar plenamente un país sin aliados locales dispuestos a negociar la soberanía a cambio de privilegios.
Por eso el debate no puede limitarse a “Maduro sí” o “Maduro no”. El verdadero problema es la degradación progresiva del Estado-nación venezolano. Cuando un país pierde capacidad productiva, autonomía institucional, independencia económica y cohesión social, queda vulnerable frente a cualquier poder externo. Y mientras el pueblo pelea entre sí, las élites —de uno u otro bando— suelen garantizar su futuro lejos del país, protegidas por fortunas acumuladas y redes internacionales.
Lo más alarmante es q la desesperanza colectiva está creando una situación aún más peligrosa: millones comienzan a pensar q convertirse en una colonia o protectorados extranjeros sería preferible al sufrimiento actual. Esa es quizás la victoria más grande de cualquier proyecto de dominación: lograr q el propio pueblo renuncie voluntariamente a su soberanía porque ya no cree en sí mismo. Pero ningún pueblo conserva su libertad si deja de defenderla.
La apatía, la rabia y la decepción son comprensibles. Venezuela ha sido golpeada por corrupción, sectarismo, propaganda, errores políticos, sanciones, dependencia petrolera y luchas de poder interminables. Sin embargo, una nación no puede reconstruirse desde el cinismo absoluto. Cuando un pueblo pierde totalmente la capacidad de imaginar futuro, otros deciden por él.
Y allí está el punto central: las generaciones futuras heredarán lo que nosotros permitamos hoy. Si aceptamos la entrega silenciosa del país, heredarán dependencia. Si aceptamos q la soberanía es un concepto inútil, heredarán subordinación. Si aceptamos q luchar no vale la pena, heredarán resignación.
La independencia venezolana fue una conquista construida con sacrificio, hambre, guerra y resistencia. Pensar q todo eso puede perderse sin siquiera intentar defenderlo debería estremecernos profundamente. Porque los países no mueren únicamente cuando son invadidos. También mueren cuando sus ciudadanos dejan de sentirse responsables de ellos.
Despertar conciencia no significa repetir consignas vacías ni caer en fanatismos. Significa entender q ninguna potencia extranjera vendrá a salvarnos, pero tampoco lo harán las élites q usan el poder como negocio personal. La reconstrucción nacional solo puede surgir de un pueblo consciente, organizado y dispuesto a defender la dignidad colectiva por encima del odio momentáneo.
Todavía estamos a tiempo de evitar q Venezuela termine convertida en un territorio administrado por intereses ajenos. Pero el tiempo se acorta. La República no se defiende únicamente con armas. Se defiende con memoria, conciencia, organización y voluntad de luchar incluso cuando todo parece perdido.
BHP
#TocaLucharYVencer
Más que el inventado “simulacro de evacuación” en el que se suponía bomberos y ambulancias, aparecieron los conocidos elementos de intervención militar, los Black Hawk y los Osprey, y, como en el patio de su casa, frente a Higuerote y a La Guaira, en aguas venezolanas, un portaviones y un buque de asalto anfibio, el Iwo Jima y el Lake Erie.
¡Como los gatos marcando territorio!
Todo ello sin protesta visible y con contento, sin ninguna vergüenza, de quienes creen que ya no necesitarán visas por aquello del estado 51.
¡Qué indignación!