Cuando sueltas algo, te transformas, te fortaleces. También estas diciéndote -de alguna manera- que confías en que algo mejor viene y tienes espacio y vasija para sostenerlo.
Hay dos áreas de mi carrera que verdaderamente me gustan y me apasionan. Durante un tiempo pensé que tenía que renunciar a una de ellas y le pedí mucho a Dios que me encaminara. Hoy en día, estoy desempeñando un papel en donde abarco ambas, y qué rico se siente. Qué satisfacción.