No hay que olvidarse nunca de quien estuvo ahí para calmarte cuando tenías un ataque de llanto, de miedo, de angustia, o de enojo. No hay que olvidarse nunca quien nos prestó un hombro, un beso, un abrazo. No hay que olvidarse de quien nos refugió cuando más lo necesitábamos.
Que rico se siente estar en la tuya, sin desearle el mal a nadie, sin buscar problemas , sin importarte lo que hagan los demás y mucho menos lo que digan. 🥰