Ustedes eran chicos pero antes en las pausas de los partidos nos obligaban a ver obras públicas. Por suerte ahora somos libres y tenemos apuestas deportivas, comida chatarra y alcohol.
El grabarse a sí mismo reaccionando con llanto o emoción ante un determinado suceso, para luego publicarlo en sus propias redes sociales, es una de las demostraciones más fatuas y vergonzosas de estos tiempos de hiperconectividad. Lo haga Neymar o Juan Pelotas.