Acabo de escuchar la expresión más castiza, rencorosa y elegante a la vez que he oído en mi vida: ya quisieras saber tú todo lo que a mí se me ha olvidado.
La inteligencia puede refinar la crueldad. Por eso, creo que impresiona y emociona encontrarse con personas inteligentes que además son comprensivas y bondadosas.