Una oposición te evalúa en un único día, sin importar todo lo que estudiaste.
Mide ansiedad, confianza, suerte y estado mental.
Puedes ir más preparado que nunca… y aun así no salir.
Y no es justo, pero cuantas más cartas tengas en tu baraja, más fácil será ganar la próxima vez.
Hay opositores que necesitan dos días para estudiar lo que otros se aprenden en una hora. Pues no pasa nada, se invierten los dos días.
Así es la vida: a unos les cuesta menos y a otros les cuesta más. Pero no por eso ceden en su empeño. Saben bien lo que quieren. Saben que esto es una carrera de fondo.