No quiero un amor de postal,
de esos que llegan puntuales
con flores, promesas
y una fotografía
para demostrar que existen.
Quiero otra cosa.
Quiero encontrarte, despeinada,
con mi moñito a medio hacer
un domingo,
con el café enfriándose
entre las manos
y esa costumbre tuya
de mirar por la ventana
como si el mundo todavía
pudiera sorprenderte.
Quiero que nos queramos
sin instrucciones,
que a veces nos sobren
las palabras
y otras nos baste una mirada
para saber que sí,
que era aquí.
Qué manía esa
de andar buscando mitades
cuando uno
ya viene bastante entero
y lo que necesita es alguien
con quien compartir las grietas.
Quiero caminar contigo
sin destino,
perdernos en una calle cualquiera,
entrar a un bar porque llueve,
reírnos de cualquier tontería
y volver a casa con la sensación
de haber vivido algo importante
sin saber exactamente qué.
No quiero eternidades.
Quiero mañanas.
Quiero el desorden de tus zapatos junto a los míos,
tu risa atravesando la cocina,
dos cuerpos que se reconocen
sin necesidad de explicarse demasiado.
Y si algún día la vida
nos pone distancia,
que al menos nos quede la certeza
de haber sido ese lugar extraño
donde dos personas,
sin dejar de ser ellas mismas,
aprendieron a sentirse en casa.
Porque quizá amar no sea prometer quedarse para siempre.
Quizá sea mirarnos una tarde
y pensar, sin decirlo:
qué suerte haberte encontrado
justo cuando ya no estaba buscando a nadie. ⭐️💫
Anhelo tu sensualidad,
tu sabor,
tu simetría...
Dejo que mis dedos
recorran el hambre escrita
en la curva de tu columna,
hasta encallar
en el vértigo de tus caderas.
Te ansío...
y aquí estoy, a solas,
escribiendo este verso,
observando el espacio
donde deberías estar.
"Y de pronto se me antojó probar el dulce de tus labios,sentir el calor de tus brazos,arder en en fuego de tus manos,si,de pronto tuve ganas de tenerte muy cerquita de mí y fundirme en ti,navegar en tu inmensidad y, de pasión,morir,tengo ganas de vivirte, ganas de ser feliz".ca💜
Mi corazón no pide demasiado.
Le basta tu risa
cayendo despacio
sobre la tarde.
Porque cuando te acercas,
el mundo se vuelve
una cosa pequeña.
Una calle que respira
y el silencio mirándonos.
Y a veces pienso
que tu nombre
es una forma de luz
que aprendí sin darme cuenta,
como el mar aprende
a regresar siempre a la orilla.
Y si la noche pregunta
por ti y por mi,
diré solamente esto:
que existes,
y que desde entonces
a mi soledad
le gustaría sentarse
a tu lado. 🌠