Melilla es española desde 1497 y Ceuta desde 1668, cuando pasó de Portugal a la Corona. Melilla, cuando la tomó Castilla, estaba en ruinas y sin control efectivo de nadie: los wattasíes de Fez y los zayyaníes de Tlemecén se la disputaban sin ocuparla. No se arrebató a ningún Estado, se ocupó un vacío. La dinastía alauí, la que reina hoy, no llega al poder hasta los años 1660: casi dos siglos después.
Pero el título español no depende de esa fecha, y ahí está su fuerza. Depende de cinco siglos de posesión continua, pacífica y efectiva, con una población que tiene ciudadanía española, vota en elecciones españolas y está representada en el Congreso. Eso es prescripción adquisitiva, la forma más sólida de soberanía que reconoce el derecho internacional.
Marruecos no reclama por herencia dinástica, no puede, sino por contigüidad geográfica y marco descolonizador. Y ahí el argumento se le complica: Ceuta y Melilla nunca fueron colonias, son territorio metropolitano con las mismas instituciones que Cádiz o Málaga, y sus habitantes no han pedido nunca cambiar de bandera. La descolonización se decide por autodeterminación, no por proximidad en el mapa.
Cinco siglos y una ciudadanía que se afirma cada vez que hay urnas. Eso no lo mueve un argumento de contigüidad.
Melilla es española desde 1497 y Ceuta desde 1668, cuando pasó de Portugal a la Corona. Melilla, cuando la tomó Castilla, estaba en ruinas y sin control efectivo de nadie: los wattasíes de Fez y los zayyaníes de Tlemecén se la disputaban sin ocuparla. No se arrebató a ningún Estado, se ocupó un vacío. La dinastía alauí, la que reina hoy, no llega al poder hasta los años 1660: casi dos siglos después.
Pero el título español no depende de esa fecha, y ahí está su fuerza. Depende de cinco siglos de posesión continua, pacífica y efectiva, con una población que tiene ciudadanía española, vota en elecciones españolas y está representada en el Congreso. Eso es prescripción adquisitiva, la forma más sólida de soberanía que reconoce el derecho internacional.
Marruecos no reclama por herencia dinástica, no puede, sino por contigüidad geográfica y marco descolonizador. Y ahí el argumento se le complica: Ceuta y Melilla nunca fueron colonias, son territorio metropolitano con las mismas instituciones que Cádiz o Málaga, y sus habitantes no han pedido nunca cambiar de bandera. La descolonización se decide por autodeterminación, no por proximidad en el mapa.
Cinco siglos y una ciudadanía que se afirma cada vez que hay urnas. Eso no lo mueve un argumento de contigüidad.
@SUAREZDEJALISCO Todo bien bien!! Pero no sois Latinoamericanos, esa etiqueta os la puso Francia. Sois Hispanoamericanos. Saludos https://t.co/np47hzJiLh
@RPN_Oficial Revolución Popular…una entrada 700€!!! Los españoles no podemos permitirnos eso, los argentinos si, felicidades. El lunes a trabajar, las facturas no las paga ningún campeón de fútbol. Sociedades muertas condenadas a pasar hambre