Aunque una parte de sí mismo le pedía ir a más, prácticamente se lo suplicaba, otra parte no quería romper ese momento tan bonito y dejarse llevar por algo más carnal, pues no quería que pensase que solo quería follársela.
“ Tengo demasiadas ganas de ti, Hatice. ”
Por primera vez en muchos años, la joven se sintió adorada por alguien, querida, mimada, y por eso consintió cualquier movimiento ajeno, como si el oponerse sólo supusiera un mal a su persona.
Podría ser el malo del cuento de muchos, pero ( + )
Ladeó su rostro, buscando intensificar aún más el beso y jugó con su lengua mientras, con sus manos, acarició suavemente su vientre y la zona baja de su espalda. Le gustaba tanto el tacto de su piel... Su olor... Su sabor... Le volvía loco en todos los sentidos.
Y en respuesta, se deleitó con el movimiento impropio, paladeando aquel gesto voraz que, bajo el mismo sentimiento, lleno de intensidad y deseo, correspondió como si fuese una necesaria bocanada de aire.
Gruñó suavemente, acercó su cadera a la ajena y dejó escapar un suave gemido al notar ese maldito mordisco que le puso a cien por hora. Definitivamente, su debilidad por esa mujer, estaba cruzando límites peligrosos.
Llevó la mano a su mentón, la obligó a »
La chica dejó que sus manos, que previamente se habían reunido sobre los hombros ajenos, descendieran actualmente por la espalda del italiano, dejándolas reposar en el interior de los bolsillos de su vaquero.
“ Eres irresistible, ” confesó en un hilo de ( + )
“ ¿Has hecho este tipo de cosas con anterioridad? Ten en cuenta que una vez das un paso así, una vez matas a alguien, no hay vuelta atrás. Es un antes y un después ” le advirtió, pues como bien dijo desconocía hasta qué punto se había visto involucrada en ese tipo de prácticas.
“ Por supuesto, ” replicó desde el cariño, indispuesta a ceder en caso de que se le antojase impedirle tal oferta.
“ No voy a permitir que el responsable de todo, de como nos separaron a los tres, siga caminando por ahí libremente mientras nuestros padres no pueden ( + )
Notó como un cosquilleo le recorrió de pies a cabeza cuando notó su boca en su cuello y cerró sus ojos, permitiéndose disfrutar en su plenitud de ese gesto. Dios, ¿cómo cojones le podía tanto? ¿En qué momento le había permitido convertirse en una debilidad así?
“ Puede que así... ” masculló, mostrándole el cómo al retarle sibilinamente, acercar su boca hacia la base de su barbilla y bajar por esta, entre suaves roces, hasta disfrutar de la piel que revestía su garganta.
Sabía que fue adoptada por la yakuza, conocía esa parte de su vida, pero no pensó jamás que fuera a ofrecerse a llevar a cabo la venganza con él. ¿Estaba dispuesta a hacer algo así, a correr ese riesgo? ¿Habría matado a alguien? No la veía de esas, la »
“ Te ayudaré, ” sentenció al final de su relato, aclarando cualquier duda que pudiera tener ( con toda la razón del mundo ) y afirmando que no temía que su todo en la vida se redujese a hacer pagar a los ( + )
Aún sentía las cosquillas en la nuca cuando se inclinó a besar sus labios, disfrutando de ese gesto que jamás imaginó vivir.
Nunca había sido de vivir esas cosas más íntimas con nadie, aunque tenía que haber una primera vez para todo, ¿no?
“ ¿Y cómo pretendes hacerlo? ”
Asintió, pero previo a tenerle frente a frente, depositó sobre su nuca un suave beso muy fugaz, en respuesta a cuanto sentía ahora que se encontraba junto a ella.
Luego le admiró, y mostró una sonrisa de lo más genuina.
“ Así es... ” murmuró, rodeando su cuello con ternura.
que volver a esconderme, y habré vengado a papá y mamá ” su tranquilidad a la hora de expresarse, podía llegar a asustar desde fuera, lo sabía, y aunque a una parte de sí mismo le daba miedo mostrarse así por temor al rechazo, no podía fingir ser lo que no era.
“ No quiero darte la lata ahora con esto, pero el resumen es, a grosso modo, que Leonardo mató a nuestros padres, y casi nos mata a nosotros también. A vosotras, os separaron. A mi me dieron en adopción para protegerme de Leonardo, pero si Leonardo deja de existir, no tendré »
“ ¿Por qué no me lo cuentas todo? ”
Quería entenderle, al doscientos por cien si era preciso, sin temor a lo que pudiese esconder en su maltrecho corazón y que se matase a disfrazar de odio merecido.
Ese gesto, le encantó. Nunca, jamás, había permitido a ninguna mujer acercarse más de lo necesario a él. Y sin embargo, Hatice... Le trataba con tanto cariño y tanto mimo...
Soltó un ronroneo similar a un gato, por lo a gusto que estaba ahora »
Por eso ella recortó distancia y le tomó, por detrás, del filo de la chaqueta, retirándosela para dejarla sobrepuesta en una de las sillas de su sala.
“ No me extraña, Roma no tiene nada que ver con Nina, no hay más que conocerlas. Pero ahora toca descansar. ”