No ha empezado el Mundial y Noruega ya tiene las 3 mejores fotos de equipo.
La primera antes de viajar, disfrazados de vikingos.
La segunda, su foto oficial, con la camiseta de Noruega, todos perfectamente alineados.
La tercera, ahora, todos los jugadores con las camisetas de su primer club.
Qué grandes los vikingos.
Lo que la pobre Beatriz confunde es su rechazo con un juicio sobre el rito, cuando su rechazo es solo un dato sobre ella misma.
Soy catalán y vivo en Andalucía, buena parte del tiempo perdido en la nada del enorme término de Almonte. Soy historiador de la Antigüedad y antropólogo.
Lo primero que se aprende en este oficio es a separar dos cosas que la gente confunde sin parar: la sensación que algo te produce y lo que ese algo significa. Podemos estar en las antípodas sin desdén porque no es una contradicción que tengamos que resolver.
Lo que desde fuera parece caos, violencia y descontrol es en realidad un mecanismo altísimamente estructurado para producir solidaridad social a través del cuerpo y la emoción. La gente no se agolpa a pesar del rito; el agolpamiento es el rito. Lo que el espectador moderno —higiénico, individualista, alérgico al contacto y a la pérdida de autonomía corporal en una masa— lee como barbarie es precisamente la dimensión encarnada de la religión, esa que Occidente lleva siglos intentando domesticar y volver decorosa.
El salto de la reja es el ejemplo de manual de la efervescencia colectiva de Durkheim. El salto es un acto ritual de posesión y pertenencia. Una vez al año, el pueblo de Almonte reclama físicamente a su Virgen de manos de todos los demás —de las hermandades filiales, de los forasteros, de España entera— y afirma un pacto: Ella es nuestra.
Yo no puedo tocar a la virgen aunque tenga tierra en Almonte. Al menos no sin permiso. La "apropiación de los almonteños" es, vista por dentro, lo más coherente del asunto. No es una corrupción del rito: es su gramática.
La contestación, el forcejeo, el monopolio que indigna a los de fuera son la forma misma en que se dramatiza ese vínculo. Turner lo llamaría communitas en estado liminal; la romería suspende la estructura social ordinaria, y el salto es el instante incandescente de esa suspensión.
Y aquí está la gran paradoja del catolicismo popular, que es lo que de verdad escandaliza al laico ilustrado sin que sepa nombrarlo: la Blanca Paloma no es "la Virgen" en abstracto. Es una entidad local, de marisma, de Almonte. Lo cósmico hecho parroquial que organiza @hdadmatrizrocio sin poder gestionar del todo porque siempre le va a superar.
Esa reducción de lo universal a lo propio es exactamente lo que el universalismo urbano no tolera, porque lo vive como provincianismo, pero es uno de los mecanismos más antiguos y eficaces que tiene el ser humano para habitar el mundo.
Buena parte de ese horror progresista hacia la religiosidad popular andaluza no es tan nuevo ni tan crítico como cree: recicla un viejo prejuicio —el de la España "culta" mirando por encima del hombro a lo cañí, a la España profunda, a Andalucía como folclore vergonzante—. Es la visión de la metrópoli sobre la colonia, que dura más de tres mil años.
Ese clasismo y ese desprecio territorial no es de izquierdas, Beatriz, así que mejor vigila tus incoherencias.
Yo vivo en ese umbral, pero por la parte de fuera. Mi finca está en esa misma franja de transición entre marisma y monte mediterráneo donde lleva milenios produciéndose lo sagrado. Los santuarios en los bordes del agua, en las zonas liminales entre lo seco y lo húmedo, las divinidades femeninas en el límite de las marismas. Eso no nace en el XIII con la ermita. Es un patrón larguísimo, el mismo que rastreas desde el Calcolítico y lo tartésico. El impulso de sacralizar ese umbral concreto es viejísimo. Quien se ríe del Rocío se ríe de algo mucho más antiguo y más humano de lo que sospecha.
Estuve el sábado en el Rocío abrumado, impresionado y desbordado, acogido por la gente de Almonte y por quienes llegan desde fuera, igual que se hacía en lo que ahora es el dolmen de Soto en Trigueros o en la Valencina del Calcolítico.
El Rocío es un hub, un inmenso lugar de encuentro que funciona igual que cuando vivía la jovencita que fue enterrada en la tumba PP4 de Valencina, la dama del Marfil.
Yo nunca seré almonteño, ni siquiera andaluz, pero me parece estupendo que conviertan lo inmenso en lo local. Lo hacen de lo que tienen: de barro y de marisma, que es uno de los gestos más antiguos del ser humano. Sacralizar ese umbral exacto, el filo entre el agua y el monte, viene de muy lejos.
Nunca pediré permiso a los almonteños para tocar a la virgen y nunca saltaré la reja, pero los veo con absoluto respeto igual que piso su tierra con un respeto sagrado. Entre el fervor que no comparto y el desprecio que tenéis algunos, me quedo con mirar e intentar comprender. Es lo único que, como historiador, sé hacer de verdad.
Y es exactamente lo que tú harías, Beatriz, si tu izquierda fuese real y no puro clasismo estético.
De niño veía a un señor tocar su guitarra de 3 cuerdas por bares de Huelva. Era el Niño Miguel. Solo otro genio tenía su nivel: Paco de Lucía. Entre la adicción y su esquizofrenia avanzada, veía notas que nadie más alcanzaba. El arte no es la fama; esta es la pureza de Andalucía.
No. Es el arraigado e irreal complejo de inferioridad hispanohablante por la globalidad de inglés frente a sus propias lenguas, pero ninguna persona ha cantado en inglés con la voz de la señora de la izquierda y ningún guitarrista anglosajón ha tocado como el señor de la derecha.
🟢Manuel Pellegrini: "Vamos a reaccionar, primero tenemos que ganar al Celta y el jueves estar todos juntos para buscar la clasificación"
✍ Por @alexmerida11
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PERO NO SOMOS UN 5,2% MAS RICO
LAS CALLE NO ESTAN UN 5,2% MAS LIMPIA
NO HAY QUE ESPERAR UN 5,2% MENO PA QUE TE DEN CITA EN ER MEDICO
Y POR ESO ES UNA ESTAFA
Y tanto que se quedará en Sevilla y entre los que lo admiramos. Y su voz de agua. Y su genio compositivo. Y su blues. Y su flamenco. Y sus fronteras sin cartografías. Grande Rafalillo Amador.
Nos ha dejado Rafael Amador 🖤
Un pionero en fusionar flamenco, blues, rock y +
En el "Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana" tiene una entrada propia junto con su hermano Raimundo y otra dedicada al grupo fundado por ambos, Pata Negra
Rafael Amador no se fue ayer, se quedara en Sevilla hasta el final.
Un virtuoso de la guitarra mezcló el blues con el flamenco sus raíces gitanas con el arte, marcó muchas generaciones con su música entre ellas la mía.
Se quedará en Sevilla hasta el final
Adiós Rafaelillo, nunca olvidaremos tu chispa y tu compás, tu alegría y tu simpatía. Tu música rompió fronteras, te llevo siempre en el corazón
( A Rafael Amador)