No hay que ser muy zahorí para darse cuenta de que, además de 35 años entre una y otra imagen, en ella median también dos formas de entender el periodismo y la idea misma de empresa, un concepto sobre el que la familia propietaria siempre construyó una narrativa que hoy es cosa del pasado.
Quien sepa algo de la historia de El Comercio sabe de sobra que el titular de la primera (del 4 de mayo de 1989) no es gratuito; es un titular que, además de verse bien impreso, se ve mejor puesto en práctica. Es la concepción misma que, tras la recuperación del diario luego de catorce años de confiscación por la Junta Militar, la familia propietaria le imprimió a El Comercio: "el diario lo hacemos todos". Por eso en esa imagen están todos sus trabajadores de entonces, desde los directores y ejecutivos y periodistas, hasta el personal de oficina, seguridad e incluso limpieza. Según la familia propietaria, el diario lo hacían todos, toda la 'familia' de El Comercio. Y además, todos, como en toda familia, aparecen en igualdad de condiciones, nadie por encima de otro.
Cuando yo llegué a trabajar a El Comercio, los propietarios se enorgullecían de repetir que El Comercio salió adelante gracias al esfuerzo de 'todos' sus trabajadores, no solo de sus propietarios, periodistas y ejecutivos, sino de todos. Porque si en algo se esforzaron los militares al momento de entregarlo, fue en entregar una empresa quebrada: le debían a todos los proveedores, la deuda por papel era millonaria, los impuestos atrasados o en fraccionamiento que agudizaban más la carga tributaria, equipos obsoletos, etc. Nueve años después de recuperarlo, El Comercio era otra vez una empresa próspera y esa fotografía era la expresión de ese logro, un reconocimiento a ese esfuerzo colectivo.
La imagen de hoy, 4 de mayo de 2024, es la expresión de una idea de periodismo y empresa (o de empresa periodística sería mejor decir) que los propietarios actuales conciben para El Comercio. En esa imagen son pocos los que aparecen porque son pocos los que quedan. La nueva gestión del diario ha inventado (o por lo menos puesto en marcha) lo que han dado en llamar cachosamente 'periodismo sin periodistas'. Es decir, han mandado a todos a su casa (o por lo menos, a los principales, a los que dieron lustre al diario y contribuyeron a darle el renombre del que hoy goza), y ahora trabajan y escriben los mismos textos de antes, pero ahora por recibo de honorarios profesionales. Adiós CTS, aguinaldos, gratificaciones, seguros y toda esa carga social que los propietarios no quieren asumir porque no son su familia, son 'los de abajo'. ¿Y el resto del personal, el no periodístico de apoyo? ¡Ni pregunten! Todo está tercerizado.
Los 35 años de distanciaque median entre una y otra imagen son la expresión, el reflejo de otros tiempos. De otro periodismo.
El gobierno de Dina Balearte se acaba de bajar al coronel Harvey Colchado. Cuando Pedro Castillo lo intentó, todo el Congreso salió en su defensa. Hoy no hay más que silencio. Las mafias y los criminales celebran. Cómo no hacerlo, están muy bien representados.