No te distraigas de tu misión. No pierdas tiempo convenciendo a otros. Avanza, no te detengas por quienes viven estáticos y apáticos ante los sueños. Evita llenarte o rodearte de amargados.
Lo que no decimos no se muere, nos mata.
Todo inicia con una molestia que no dijiste, evoluciona a un resentimiento, luego se transforma en rencor y terminas por ser esclavo del odio viviendo en la amargura soñando con salir de este dolor que no te deja vivir. PERDONA YA!
...No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que precede de Dios, basada en la fe. - Filipenses 3:9