"En los tiempos de mi abuela nada se echaba a la basura. Tampoco la experiencia. Un beso era casi único en la vida y se atesoraba. El dolor se guardaba con rigor para no olvidarlo. Así aprendieron de él. En los tiempos míos todo se consume, se rompe, se desecha".
Marcela Serrano
He sido cobarde, me he conformado con la parte más pequeña de mi, en vez de enfrentar y hermanarme con el abismo monstruoso que gobierna mi alma.
Pero así vamos por la vida, condicionados, fragmentados.