El amor romántico se ha convertido en un casting de personalidades optimizadas. Buscamos gente “resuelta”, sin heridas, que “aporte”. Como si una relación fuera una startup y no un refugio. Queremos un producto final, no el caos de construir algo con otro ser humano.
No necesitas vivir de tu pasión para tener una vida satisfactoria. De hecho, a veces al convertir tu pasión en trabajo, la matas. Pasa de pasión a obligación. Lo que te hace feliz no tiene por qué pagar tus facturas. También está bien que tu pasión sea solo tu refugio.
El nuevo vocabulario de la autoayuda es el arma perfecta para el egoísta. "Pongo límites" para justificar su indiferencia. "Es tu trauma" para no hacerse cargo. "Me estás invalidando" cuando no les das la razón. La jerga terapéutica en boca de un manipulador es veneno.
Qué privilegio estar cansado del trabajo por el que una vez le rogaste al Universo.
Qué privilegio sentirse abrumado por el crecimiento con el que soñaste.
Qué privilegio ser desafiado por la vida que creaste a propósito.
Qué privilegio superar lo que solías conformarte.
Cuando la vida te revienta y alguien te suelta un “todo pasa por algo”, no es consuelo. Minimizan el dolor con frases bonitas. Hay cosas que no enseñan, no reflejan nada. Duelen.
Hay cosas que no traen aprendizajes. Solo cicatrices.
Y hay cosas que no necesitan explicación.
Una premisa fundamental para vivir es hacerlo emprendiendo pequeños actos cotidianos de los que puedas sentirte orgulloso/a. La acumulación de todos ellos, aun discreta y en apariencia irrelevante, te llevará a un futuro en el cual podrás revisar tu pasado con paz y satisfacción.
No podemos sentirnos competentes, ni ser autónomos sin primero tener una buena sensación de apego (sentirnos seguros, nutridos y amados). El cerebro busca maneras de “protegernos” del dolor tratando de no “depender” , ni “amar mucho” para no sufrir, pero no funciona así.
La intolerancia a la #incertidumbre puede conducirnos a vivir con rutinas excesivas, sumidos en costumbres inflexibles (aun cuando no nos aportan felicidad). En estos casos el #cambio se vive con ambivalencia, pues tendemos a evitarlo pese a ser conscientes de que lo necesitamos.