Quiero una de esas lucecitas de navidad que suenan, así como cuando estaba peque y mi abue ponía el arbolito con esas luces y me dejaba cambiar de canción a la que me gustaba
Buscando mi “felices por siempre” baje la guardia, y olvidé la primera lección que me enseñaron: Que fui traída a este mundo para ser abandonada, que estoy irrevocablemente sola.