Estas elecciones son el reflejo de la falta de memoria y empatía que existe en el Perú, mostrando también el racismo, clasismo e indiferencia que aún persisten en una parte de nuestra sociedad.
Es increíble cómo la gente ha terminado eligiendo el “mal menor”.
Un país que ha sido y sigue siendo golpeado por el fujimorismo parece haber olvidado gran parte de su propia historia.
Han modificado leyes para favorecer a quienes les conviene, han tomado instituciones públicas, han reprimido manifestaciones y han blindado constantemente a personas por beneficio político.