Uno de los errores más graves de la pedagogía moderna fue creer que una sociedad donde todos van a la universidad es una sociedad mejor. El resultado es una sociedad de titulados frustrados, con expectativas que el mercado laboral jamás podrá cumplir, y con oficios esenciales abandonados por falta de prestigio. La universidad debe ser una opción entre varias, y las demás merecen el mismo respeto.
Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.