Apasionarse por algo es hermoso, pero tambien puede volverse peligroso si esa pasión se transforma en obsesión, cuando eso ocurre uno se desconecta de la vida.
Me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.