ㅤㅤ─── ¡¿Cómo que carajos no puedes traer al hijo de puta aquí?! ¡Mi hijo es quien corre peligro, no tu maldito trasero!
Muy en el fondo sabía que no había forma de que use al padre del secuestrador como carnada, pero la esperanza era lo único que lo mantenía de pie en esos momentos. Sin embargo, recibió una fuerte llamada de atención que estando en territorio estadounidense no tenía ninguna jurisdicción y todo podría ser usado en su contra.
El celular vibró, contestó de inmediato pensando que sería Fried. Al escuchar la voz alterada su piel se erizo, eran 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨.
“has tardado ¿acaso no te importa tu hijo? pronto dejará de respirar si no traes de vuelta a mi padre. tienes contactos en ambos bandos ¿no es así? usa todos tus recursos, mañana por al mediodía es tu última oportunidad antes de que el bello rostro de tu hijito pierda un pedazo.”
Colgaron, dejando con las palabras al ojiverde, entonces una foto apareció en su pantalla. Era evidente que era real, estaba su hijo menor golpeado, preso ante una batalla ajena de su vida.
Todo se volvió borroso, las luces de la casa de seguridad moviéndose. Las luces de la ciudad de LA a kilómetros tintineando, el pasto verde, la calle de tierra dando vueltas. De pronto el cuerpo se sentía entumecido, abrumándose.
La voz, la risa de Charlie, la guerra de bolas de nieve. Su propia voz desgarrandose en una habitación de hospital gritando a su familia. El secuestro, el recuerdo del accidente fatídico donde perdió a su familia combinándose en su cabeza. Rabia, ira, culpa e impotencia abrumaban su mente, soltando un grito.
Fueron unos minutos desde la llamada cuando recibió un papel en su mano, un antiguo compañero suyo le estaba ayudando. Miró el papel, recuperando la compostura, eran coordenadas. Habían logrado dar con el lugar, finalmente iría por su hijo y dejaría de dar vueltas como si fuera un perro persiguiendo su propia cola.
Condunciendo hacia el Lee Lake, una reserva donde solo había un camino para llegar, rodeado de bosques y montañas, tenía que llegar de otra forma para no ser visto.
Pasos firmes entre las montañas, cargando dos armas y un arma blanca, un chaleco blindado, sin supervisión policíaca. Sin dificultad brincó la cerca que rodeaba la reserva.
A lo lejos una camioneta, hombres armados y un almacén viejo. Definitivamente nadie cuidaba esa reserva. Pasos lentos, sigilosos, con la arma con silenciador en manos, con el dedo en el gatillo, listo para quitar el seguro.
A cada paso, el corazón latía más, sintiendo a punto de salir del pecho, pero no podía dejarse llevar. Un respiro y sus sentidos concentrados, mirando cada punto ciego, cada lugar para esconderse, correr.
Logró llegar por detrás de la camioneta, contó solo una persona con arma afuera vigilando, adormitado. Asegurándose que no hubiera nadie más, atacó al hombre tatuado, tomándole del cuello y tapándole la boca, asfixiandolo.
Justo cuando estaba por dejar inconsciente al hombre, un segundo salió de la cabaña. La sorpresa fue para ambos, un grito alertando y la arma disparando.
Un disparo en el hombro, el dolor penetrando su cuerpo, ardiendo como el infierno. Empujó al hombre y se resguardó detrás del van.
ㅤㅤ─── ¡mierda!
Pronto se escuchó una voz más juvenil.
"¡No sean idiotas! Mira lo que el viento trajo hasta nosotros, el señor Hendrix en persona. Oh vamos, no seas tímido justo ahora tu hijo quiere saludarte."
Lo último hizo erizarle la piel y dudar por un momento, pero pronto escuchó la voz de Charlie. Por una parte agradecía que sea verdad que aún estaba con vida y no una mentira.
"Mejor sal de ahí con las manos arriba y sin ningún truco. O escucharás gritar muy fuerte a tu hijo."
«mie
Tiró el arma de mediana distancia a la vista de los contrarios, pero guardó su pistola detrás de su chaleco. Salió con las manos en alto, el rostro serio, analizando a cada uno y ver a su hijo, enfurenciendose por cada herida que veía en el menor.
ㅤㅤ─── Charlie...
« Su padre estaba viendo esto.
Y 𝓙ames no era un hombre que dejara de moverse.
Con los ojos cerrándose por el peso de la droga, 𝓒harlie se aferró a una sola idea:
𝐴𝑔𝑢𝑎𝑛𝑡𝑎.
𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑜.
𝐴𝑔𝑢𝑎𝑛𝑡𝑎.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ @AGENTEHENDRIX )))
« Uno de ellos murmuró:
⠀⠀⠀⠀⠀ ─── Si mañana no hay respuesta, le cortamos algo.
Las botas se alejaron.
La puerta metálica se cerró con eco.
𝓒harlie dejó caer la cabeza contra el concreto.
El cuerpo le dolía.
Pero el miedo no lo dominaba.
Tenía algo claro. »