“Una trabajadora doméstica no implica que sea una relación laboral, porque la relación laboral tiene que ver entre el sujeto que comete el delito y el que sufre la comisión del delito; insisto no significa doméstica, no acota; yo entiendo que todo mundo quiere relaciones familiares, pero una cosa son las relaciones familiares y otra puede ser esa relación doméstica”.
Mi padre me enseñó que los cargos terminan, los puestos se acaban, las dignidades fenecen, lo que queda es el ser humano y la forma en la que esos cargos fueron una herramienta de servicio hacia las personas y no al servicio del poder.