Este es, quizás, el vídeo más descarado de la Final de la Copa del Mundo. Todos vimos cómo Enzo Fernández casi mata a Pau Cubarsí, pero si te fijas, más abajo, un jugador de Argentina, Nicolás Tagliafico, ve la tremenda patada de su compañero y, sabiendo que la ha cagado, se le ocurre tirarse al suelo y fingir una lesión. Enzo recibe la tarjeta roja, pero Messi se acerca al árbitro señalando a su compañero argentino caído (a Tagliafico) diciendo que está lesionado. Afortunadamente no coló. Son delincuentes, no jugadores de fútbol.
Lo más irritante del pícaro promedio no es tanto su conducta, sino su percepción de sí mismo y del otro.
No sólo se escaquean, estafan, lían... sino que, además, se creen inteligentísimos. Piensan que sus víctimas son idiotas a las que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza actuar así. Ellos poseen una clarividencia y una astucia de la que los demás carecen.
La realidad es muy distinta. Por supuesto que el resto de los mortales podrían obrar igual que tú. Y si no lo hacen no es porque no se les haya ocurrido, sino porque saben que no está bien. Normalmente, la gente no se aprovecha, no porque no se sepa aprovechar, sino porque no se quiere aprovechar.
Esto podría seguir pareciéndole risible a algunos (pues que se aprovechen, jaja, yo qué culpa tengo). Lo que, obviamente, no resuelve nada y revela no saber diferenciar lo micro de lo macro. Cuando en una comunidad esa picaresca se generaliza, la confianza mutua se dinamita y la prosperidad deviene imposible. Que es lo que, oh casualidad, sucede en todas las sociedades pobladas de cancheros.
👋🏼💫 Hola, estrella.
Has estado 16 años sola, pero ya es hora de que tengas compañía encima de nuestro escudo.
¿Te parece?
#VamosEspaña | #CopaMundialFIFA
No todos los guepardos que salieron a cazar temprano volvieron con la presa entre sus garras, pero sí que los guepardos que volvieron a casa con la presa entre sus garras habían salido a cazar temprano.