Cuando pensas que extrañas mucho a Connor y viene el crew de Yaga a contarte que le tuvieron que imprimir un Connor de cartón a Hudson para se deje de hinchar las bolas...
No está mal emocionarse por el mundial. No está mal anhelar que México logre llegar lejos esta vez. Lo que sí está mal es ser indiferente ante el dolor de las madres buscadoras, la marginación de las sexo servidoras, el olvido del CNTE.
Que ser aficionado no te nuble la vista.