🇲🇽🥹 "Me siento mal, me enamoré de México": un aficionado inglés lamentó que la Selección Mexicana haya perdido contra Inglaterra, pues aseguró que aquí, es el mejor país en el que ha estado.
¿Los conoces? Internet, haz tu magia.
Unos orangutanes usaron la pancarta de fotos de desaparecidos de una madre buscadora para cubrise de la lluvia y luego golpearon al periodista que defendió a la señora.🤬
Andrea Chávez: “Ya quisiera el PRIAN haber hecho en 100 años lo que el movimiento de la Cuarta Transformación ha logrado en poco más de un sexenio”
En 7 años destruyeron la SCJN, quitaron organismos autónomos que tardaron años en fundarse, triplicaron la deuda y ahora van por el INE
En eso sí tiene razón, en menos tiempo ya le dieron en la Madre a México
Desde la madrugada del 5 de octubre de 2025, cuando mi hijo Carlos Emilio Galván Valenzuela desapareció en Mazatlán, mi vida quedó suspendida. No hay días completos ni noches verdaderas; hay un dolor que no aprende a convivir con el tiempo.
Carlos Emilio desapareció en circunstancias profundamente alarmantes dentro del bar terraza Valentinos, en plena Zona Dorada del puerto. Un lugar que se presume seguro, que se promociona ante el país y el mundo. Un establecimiento, además, propiedad de quien en ese momento desempeñaba un cargo público como secretario de Economía del estado, Jesús Ricardo Velarde Cárdenas. Estos hechos han sido señalados, documentados y mencionados públicamente. Y, sin embargo, siguen sin provocar la respuesta que la gravedad del caso exige.
Lo que más duele no es solo la ausencia de mi hijo, sino la manera en que su desaparición —como la de muchos jóvenes en Sinaloa— parece diluirse, minimizarse, volverse incómoda para las autoridades, en especial para las autoridades estatales, que tienen la responsabilidad directa de investigar, buscar y responder. Mazatlán está lleno de jóvenes que no regresaron a casa, con patrones que se repiten en distintos antros de la Zona Dorada, y aun así se evita hablar de cifras, de coincidencias, de líneas de investigación claras, como si nombrar la verdad fuera más riesgoso que permitir que estas ausencias continúen.
Como madre he tocado puertas dentro de la legalidad. He hecho llamados directos a autoridades municipales, estatales y federales. Pero es en el ámbito estatal, donde la investigación debería avanzar con mayor contundencia, donde más he encontrado silencio, lentitud y respuestas que no conducen a nada. Hoy, a más de dos meses —casi tres— no tengo resultados. Solo tengo un corazón agotado de esperar y una mente que no descansa.
Y aunado a todo esto, el mundo, el sistema y la sociedad me exigen que siga adelante. Me piden que funcione, que retome una rutina, que continúe como si la vida no se hubiera fracturado. Yo me rehúso. No puedo. No se puede seguir cuando se busca a un hijo.
No puedo retomar una rutina cuando veo las cosas de Carlos Emilio aquí en casa, cuando su ausencia llena cada espacio. Él forma parte activa de mi vida cotidiana, de mis horarios, de mis conversaciones, de mis planes. Su lugar sigue ahí, intacto, y cada objeto suyo es un recordatorio de que falta lo esencial.
Por eso hoy pregunto, especialmente a las autoridades del estado de Sinaloa:
¿cómo se supone que una madre continúe su vida cuando no sabe si su hijo come, duerme, tiene frío, tiene miedo o siquiera sigue con vida?
¿cómo se le pide paciencia cuando cada día sin avances es una herida nueva?
Cada día que pasa sin resultados es un escenario que duele imaginar. No hay acompañamiento que alcance cuando lo fundamental no ocurre: buscar y encontrar. La frialdad, la lentitud y la falta de acciones visibles no solo lastiman, revictimizan.
Y cuando pregunto si esperan a que ocurra una tragedia para entonces reaccionar, no hablo en abstracto. Pienso en el caso del Carlos Manzo, cuya viuda ha expresado que hubiera deseado que a su esposo lo atendieran como hoy la escuchan a ella, ahora que él ya no está. ¿De verdad tiene que ser demasiado tarde para que la autoridad actúe?
Díganme qué les falta para encontrar a mi hijo.
Díganme qué más tiene que hacer una madre que ya ha agotado las vías legales y humanas.
Explíquenme cómo pueden dormir, comer y celebrar fechas sensibles, mientras yo no he dejado la vigilia desde el día en que Carlos Emilio no volvió. Mi casa no conoce la paz, mis noches no conocen silencio y mi corazón no conoce descanso.
No quiero discursos ni explicaciones tardías.
No quiero justicia cuando ya no haya nada que reparar.
Yo quiero a mi hijo.
Quiero su vida, su presencia, su regreso.
Eso es todo.
Eso lo es todo para una madre.
#CarlosEmilio
#BúsquedaConVida
#RegresoConVida
#HastaEncontrarte
#JusticiaParaCarlosEmilio
#SinaloaDuele
#MéxicoDuele
#ProhibidoOlvidar ⚠️
¡Basta de callar frente a los abusos y las mentiras!
Cada silencio fortalece al poder que abusa.
Difunde este mensaje, compártelo en tus redes, en tus estados, con tu gente.
La memoria también es resistencia. ✊
México: la libertad de expresión está siendo atacada y no, no son casos aislados.
Decir la verdad, criticar al poder, o simplemente opinar en redes sociales está siendo castigado.
Lo vemos con el delito de ciberasedio en Puebla, que amenaza con cárcel a quien incomode al poder bajo supuestos ambiguos y subjetivos; con las presiones contra periodistas como @hdemauleon, @DeniseDresserG, @CarlosLoret, Jorge González Valdez (Campeche), medios como @latinus_us, o ciudadanas como @KarlaMaEstrella y @LaishaWilkins.
Esto no es accidental. Es parte de una estrategia para callar voces incómodas. Lo que el gobierno niega y sus simpatizantes lo ven como “casos aislados” es en realidad un patrón sistemático de abuso del poder: censura, acoso judicial, reformas regresivas, y uso del Estado para intimidar.
Hoy es Laisha. Ayer fue Karla. Antes Denise, Héctor, Carlos, Jorge, etcétera... Mañana puede tocarnos a cualquiera.
La libertad de expresión no se negocia.
No podemos normalizar la censura disfrazada de ley.
No podemos permitir que el miedo sustituya al derecho de expresarnos.
Si no hay libertad de expresión, no hay democracia.
Si callamos hoy, mañana será demasiado tarde.
Alcemos la voz. Denunciemos. Resistamos.
Cuando uno cree que el TEPJF no puede caer más bajo, siempre nos sacan del error.
Resulta que sancionaron duramente a una ciudadana ajena a la política, @KarlaMaEstrella, por un tuit.
Por sugerir que el PT puso de candidata a diputada a la esposa del diputado Gutierritos, mejor conocido como gutierritos, en virtud de influencias y nepotismo, algo que es impensable en México, la Sala Superior determinó en votación dividida que se trató de violencia política de género, condenándola a lo siguiente:
· Pagar una multa
· Ofrecer disculpas públicas por 30 días
· Tomar un curso de género
· Lecturas obligatorias (bibliografía especializada)
· Publicación de la sentencia en sus redes
· Inscripción en el Registro de Personas Sancionadas del INE por 18 meses
No solo Noroña abusa de su poder y usa a las instituciones para sus venganzas personales.
En lugar de tutelar derechos políticos, el TEPJF los conculca cuando ejercerlos incomoda a los poderosos.
Pero no somos Venezuela. Menos mal…
Para quienes olvidan qué hizo Zedillo, porque no tenía el ADN priísta de AMLO/Morena:
Voluntariamente cedió poder y aceptó la derrota presidencial de su partido.
Eliminó el dedazo y obligó al PRI a tener su primera y última primaria presidencial.
Aceptó las reformas electorales de 1994 y 1996 impulsadas por la sociedad civil y la oposición, que crearon el IFE autónomo, produjeron el financiamiento público a los partidos, crearon la credencial de elector/tinta indeleble/boletas numeradas/funcionarios ciudadanos de casilla/mayor representación de los partidos de oposición en el Poder Legislativo.
Esas reformas que buscaban nivelar el terreno de juego entre la oposición y el PRI produjeron la victoria de la izquierda/Cuauhtémoc Cárdenas en la Ciudad de México en 1997. La misma elección también llevó a que el PRI perdiera la mayoría en el Congreso, inaugurando la era de los gobiernos divididos. Con ello acabó el sistema de partido hegemónico.
Impulsó la autonomía del Banco de México.
Promovió una reforma a la Suprema Corte cuyo objetivo era volverla más independiente del partido/gobierno/presidente.
Asociarlo solo con el Fobaproa y otras decisiones controvertidas o cuestionables es ignorar la historia de la transición en México.
Sus reformas y posturas no intentaban concentrar poder, regresar al hiperpresidencialismo, y reforzar el dominio del partido en el gobierno, como lo que buscan hacer AMLO/Morena ahora. Todo lo contrario.