Quizá solo extraño percibirme enamorada y el querer entregarle cada pedacito de mí transformado en canciones, flores, dibujos, cartas, postres, collages, apapachos, besitos, anécdotas y mi tiempo, a algún ser merecedor de conocer mi mundo interno.
Porque, si bien sé que hay pedacitos del mundo que inevitablemente nos conforman a todos por igual, siempre habrá algo que nos caracterice y que nos distinga del resto.
Me encanta notar la esencia de las personas y me hace feliz pensar que yo tengo la propia. Saber que hay algo que no es comparable; que no es tan fácil de encontrar en alguien más.
Lo único que me levanta el ánimo es que, como quiera, iré a otro concierto la siguiente semana. Y será un concierto pequeño, que son justo los que más me gustan (y más disfruto).
Y la verdad, me pone un poquito triste que no toda la gente lo comprende. Para muchos, simplemente es: no estás = no estás. Para mí, es: no estás, pero sigues aquí.
Soy el tipo de persona a la que le cuesta estar presente, pero siempre que tengo la oportunidad de estarlo, quiero hacerle saber al otro lo especial que es para mí estar precisamente en ese momento y disfrutar de su presencia.