Un macabro instrumento musical del siglo XIX, conocido como “cordófono pulsado con lira”, fue creado quitando la corona del cráneo y luego estirando piel humana sobre la abertura.
Durante la Inquisición, las mujeres que pesaban más de 50 kg no eran juzgadas por “contacto con el diablo”. Se creía que 50 kg era la capacidad máxima de elevación de una escoba.