Ah... lo siente si no se acuerda, han pasado muchas cosas en el ultimo año.
“Encantado”, inclina un poco la cabeza y esboza una sonrisa educada. “Puedes llamarme Olivier, es como me llama todo el mundo por aquí, realmente”.
Buuuh. Nunca le deja ser malo.
Frunce más el ceño y se acerca a Roland para tirarle de la mejilla. No le cree ni por un segundo. Le conoce demasiado bien como para saber que lo ha pensado.
“¡No suenes tan decepcionado!”, la audacia de este hombre, en serio. Resopla, dejándose +
No, el pato no parece estar violento. El único violento aquí es Olivier. No le dejan participar en la competición de mala hostia porque no admiten profesionales.
Otro cuack. Olivier fulmina con la mirada a Roland y le señala con un dedito acusador.
“No”, dice, +
La sombra de los arbolitos por esa zona se agradece, la verdad.
Hay un patito que le está siguiendo, nadando cerca de la orilla, siguiendo su mismo camino.
Mira al pato. El pato le mira.
“¿Qué te pasa? Shooo”, sólo recibe un cuack como respuesta.
Sería hipócrita de su parte quejarse, cuando él es igual— cuando su confianza en Roland es ciega. Siempre le ha seguido, porque es esa estrellita que guía su camino. ¿Sobreviviría sin él? Por supuesto que sí, siempre ha sido un hueso duro de roer. ¿Pero para qué pensar en +
+ Enfriamiento cerebral; se ve obligado a cerrar un ojo. Oof.
"Ya, ya", carraspea, y amenaza con inclinarse y darle un mordisco en la mejilla. No lo hace realmente, sólo le sopla aire fresquito en la cara. "Yo también te quiero, idiota", murmura más bajito, con cierta +
Roland tiene mucha más fe en él que el propio Olivier tiene en si mismo. Por suerte, no van a tener que averiguar si eso es cierto o no; porque tiene a Roland en su vida, y no lo cambiaría por nada en el mundo. A pesar de que a veces pueda parecer lo contrario, por los cabreos +
+ algo.
La diferencia aquí es que Roland sabe ser gentil. Y Olivier es un bruto. Si rompe hasta su propia arma sin querer a veces, los cuchillos de cocina no tienen nada que hacer.
"Eso no es lo que hacen los pinches", sus pensamientos exactos. Olivier pasa a morder +
+ porque no sabe cómo. Solo... quiere ayudar. No quiere que Roland lo haga todo solo. "Tus halagos no sirven, ya me he hecho inmune a ellos, shush", mentira cochina eso.
¿Con el padre que le ha tocado? Pues lo más seguro. Que le imagine por ahí, sin saber lo que es una familia y sólo con rencor en su corazón. Si Roland es una prueba que le ha puesto Dios, también es la salvación que el Señor le ha mandado para que no caiga en la desesperación. +
+
Si habrá más sorpresas eso queda entre Jesucristo y él.
"Ya, claro. Aún no me has perdonado por el último que rompí, seguro que es eso", resopla, pero no puede estar molesto cuando Roland se comporta con tanta dulzura. Augh. Ni siquiera le gusta cocinar, para empezar, +
+ siquiera puedo ayudarte cortando cosas? Sabes que se me da bien manejar un cuchillo", excepto porque la última vez fue tan bruto que lo rompió. No sabe cuándo rendirse.
Qué gracioso es porque, si él la tiene, es gracias al contrario. Si nunca hubiera conocido a Roland, su mundo sería completamente oscuro y no conocería lo que es un hogar.
En respuesta al apretón, Olivier acaricia con cariño la piel ajena que alcanza con el pulgar.
"En +
+ agosto, mismo", así el contrario tiene más tiempo para organizarse, ya que le hace ilusión. Que a él también, pero... el caso, que es lindo ver el brillo de emoción en sus ojos.
Cómo puede darle tales mordiscos al helado. Ojalá él (sí tiene dentera).
"Oh, vamos. ¿Ni +