Me coquetean como si fueran a aguantar a un cabrón romántico, celoso, intenso, rogón, malhumorado y enojón, con hiperfijaciones raras y nuevas cada semana, torpe, burlón, introvertido, hormonal, enfadoso como un crío, que se la vive jugando videojuegos, habla y se ríe solo, hace berrinche por todo y que encima tiene manías extrañas.