— Ya comprendo. Bien, me parece adecuado que se conozcan primero, es lo más sensato. Sólo ten cuidado, ¿sí? Por mucho que te guste no deberías ponerte en riesgo.
lo que me cuenta—. El nudo en la garganta le dificultó la elocuencia de siempre—. Yo le deseo que pueda salir de ese otro dolor posterior, nadie merece el sufrimiento eterno, todos pagamos el precio de nuestras faltas y hacemos la penitencia necesaria para merecer un renacer.
Algo se apagó de a poco en la mirada de Elizabeth, con la lentitud que se extinguía una vela después de luchar por no consumirse entera. No duró mucho, en realidad volvió a sonreír en un santiamén, esa expresión amable y serena que mantenía ante todos.
—Sí… ojalá pueda evitar
Esperanza. Parecía que el concepto lo perseguía últimamente ——— Comprendo... Al menos en parte. Aunque creo que jamás he experimentado nada similar. Por lo mismo no podría aconsejarla ni opinar al respecto. Solo espero que, sea lo que sea que anhele, aún cuando lo desconozca, »
—El placer que alberga la esperanza. Mi dolor está en la espera y mi placer en la esperanza. Van—. Unió sus manos tras alzarlas levemente—. Juntas, aunque a veces no sé ni qué o quién es lo que espero.
Elevó entonces los hombros con un atisbo de derrota, o mejor dicho de
La pausa y la forma en la que su rostro adoptó aquella expresión. Luego alzó las cejas con su respuesta y la conectó con la alusión al masoquismo que Elizabeth había mencionado antes ——— ¿Y cuál es el sentido de eso?, ¿acaso los masiquistas no encuentran cierto placer en su »
sí. He sido víctima de mi propia crueldad más de una vez, como dije antes.
Porque, en efecto, intentaba no hacer daño a nadie, o de menos no de manera consciente.
La mirada avellana descendió, con ese gesto y ángulo emulaba a una pintura donde María Magdalena parecía sumida en una profunda meditación o sufrimiento silencioso. Inhaló despacio, de forma incompleta, como si no pudiese llenar los pulmones por más que intentase.
— Puede ser,
——— Es cierto, existen de aquellos. Aunque en parte es un beneficio a causa del mero placer que les reporta ese sufrimiento ——— pasó su lengua por el borde de sus dientes.
——— ¿Ha sido víctima de un mal causado o deseado por otros solo por el mero placer de hacerlo? — la »