Citas aleatorias de Odisea cada tres horas! ✨
Trad. Segalá y Estalella, Pabón
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En construcción · Canto XIV/XXIV
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«Se lo dio, bebieron y, a continuación, los tocó con una varita y los encerró en pocilgas. Y tenían la cabeza, la voz, las cerdas y el cuerpo como los puercos, pero sus mientes quedaron tan enteras como antes. Así fueron encerrados y todos lloraban.»
« Sin duda piensa Telémaco cómo darnos muerte: traerá valedores de la arenosa Pilos o de Esparta ¡tan vehemente es su deseo! o quizás intente ir a la fértil tierra de Éfira para llevarse drogas mortíferas y echarlas luego en la crátera, a fin de acabar con todos nosotros. »
«Se fueron pronto y se juntaron con los lotófagos (...) que les dieron de comer loto, y cuantos probaron este fruto, dulce como la miel, ya no querían llevar noticias ni regresar a casa. »
Odiseo tomó con sus robustas manos el gran manto púrpura y se lo echó por encima de la cabeza, cubriendo su faz hermosa, pues le daba vergüenza que brotaran lágrimas de sus ojos delante de los feacios.
«Cuando llegaron a la mansión de la diosa de lindas trenzas, se detuvieron en el vestíbulo y oyeron a Circe, que con voz pulcra cantaba en el interior, mientras labraba una tela grande divinal y tan fina, elegante y espléndida como son las labores de las diosas.»
«Cuando estaba a punto de llegar al gran palacio de Circe me salió al encuentro Hermes, el de la áurea vara, en figura de un mancebo barbiponiente y graciosísimo en la flor de la juventud.»
«Se lo dio, bebieron y, a continuación, los tocó con una varita y los encerró en pocilgas. Y tenían la cabeza, la voz, las cerdas y el cuerpo como los puercos, pero sus mientes quedaron tan enteras como antes. Así fueron encerrados y todos lloraban.»
«Vinieron las almas de Aquiles Pelida, de Patroclo, del intachable Antíloco y de Áyax, que fue el más excelente de todos los dánaos en cuerpo y belleza después del eximio Pelida.»
«No tienen ágoras donde se reúnan para deliberar, ni leyes tampoco, sino que viven en las cumbres de los altos montes, dentro de excavadas cuevas; cada cual impera sobre sus hijos y mujeres y no se entrometen los unos con los otros.»
«¡Cíclope! Si alguno de los mortales hombres te pregunta la causa de tu vergonzosa ceguera, dile que quien te privó del ojo fue Odiseo, el asolador de ciudades, hijo de Laertes, que tiene su casa en Ítaca.»
«El cíclope, tan pronto como hubo llenado su vientre, devorando carne humana y bebiendo leche sola, se acostó en la gruta tendiéndose en medio de las ovejas.»
... el divinal Odiseo puso en las manos de Arete una copa de doble asa, y le dijo: «Sé dichosa, oh reina, hasta que vengan la senectud y la muerte, de las cuales no se libran los humanos. Yo me voy. Tú prosigue holgándote en esta casa con tus hijos, el pueblo y el rey Alcínoo. »
«...y a mí el pecho se me llenaba de júbilo porque ya sentía el deseo de volver a mi casa y deploraba el error en que me había puesto Afrodita cuando me condujo lejos de mi patria y hube de abandonar a mi hija y a un marido que a nadie le cede ni en inteligencia ni en gallardía.»
«...ningún aqueo padeció lo que Odiseo hubo de sufrir: para él habían de ser los dolores y para mí una pesadumbre continua a causa de su prolongada ausencia. Y seguramente le lloran el viejo Laertes, la discreta Penélope y Telémaco, a quien dejó en su casa recién nacido. »
« Tan pronto como después de haber destruido la excelsa ciudad de Príamo nos embarcamos en las naves y una deidad dispersó a los aqueos: Zeus tramó en su mente que fuera luctuosa la vuelta de los argivos, que no todos habían sido sensatos y justos. »
«Y si fuera uno de los inmortales, que ha bajado del cielo, algo nos preparan los dioses; pues hasta aquí siempre se nos han aparecido claramente cuando les ofrecemos magníficas hecatombes y comen, sentados con nosotros, donde comemos los demás.»