Hay una paz inesperada en la decepción. Aunque duela aceptar la realidad, también trae claridad. Nos permite ver lo que antes ignorábamos y entender que, por más difícil que sea, la verdad siempre será mejor que vivir en una ilusión.
A mí me encanta invitar. Ojalá tuviera más plata para poder pagar siempre y decir: "Pidan lo que quieran". Me hace feliz compartir la mesa con la gente que quiero.
No toda pareja te va a decir: estudia, cuídate, lee, no tomes tanto, no fumes, no hagas trampa, haz ejercicio, te ayudo.
Eso solo lo hace quien bien te quiere.
preparate agosto… voy sin novio, sin casi algo, sin ganas de conocer a nadie, ni responder un “hola perdida” a las 2 de la mañana. Y con una paz que no pienso negociar.
Con el corazón que tengo, es imposible compararme con alguien. Nadie es como yo. Mi corazón, mi personalidad, mi esencia y mi lealtad no se pueden comparar con nada ni con nadie, y eso me hace feliz.
Un sabio un día dijo: "Camina con la mujer que te corrige".
Porque la que aprueba tus errores no te ama. Y entiende esto: quien de verdad te ama no siempre te acaricia el ego... a veces te confronta, te incomoda y hasta te rompe versiones de ti que te están destruyendo. Porque es fácil quedarse callado para no perderte, pero se necesita amor de verdad para decirte la verdad aunque te enoje. La mujer correcta no te hunde en tus errores ni te aplaude mientras te pierdes; te toma de la mano y te obliga a mirar en lo que te estás convirtiendo.
Quiero ser rica. Lo admito.
Pero no por un reloj de lujo ni por un Lamborghini.
Quiero ser rica para poder ir al gimnasio a las 3 de la tarde un martes.
Sentarme dos horas en una cafetería agradable, desayunar y pedir un café caro sin mirar el precio.
Asegurarme de que las personas que amo nunca tengan que preocuparse por el dinero.
Despertarme de forma natural un miércoles cualquiera sin tener que estar en ningún lugar.
Invitar a mis amigas a cenar y decir:
“No se preocupen, yo invito.” Esa es mi versión de riqueza.
Hoy, un año después, puedo decir que no ha sido un camino fácil, pero sí el más gratificante. Cada reto, cada cliente, cada logro y cada aprendizaje me han confirmado que valió la pena.
Qué bonito es vivir de lo que uno ama. 🤍✨