Se pasó Ramiro Torres en Instagram, con nuestra eterna #Mafalda, hizo est maravilla!!! Cuando la IA es un SÍ rotundo!!! 🌹
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Ha muerto Dolly Parton, la Reina del Country, uno de los más grandes íconos de este género musical. Tenía 80 años. Mírala aquí cantando ‘I Will Always Love You’, escrita y grabada originalmente por ella en 1973, antes de la versión de Whitney Houston. Y, aunque suele interpretarse como una canción romántica, en realidad nació como una despedida profesional a Porter Wagoner, su mentor y compañero artístico durante varios años. Parton quería dejar su programa y continuar su carrera en solitario; ante las tensiones que provocó esa decisión, escribió la canción como una forma afectuosa de decirle que se marchaba, pero que conservaría su cariño y gratitud.
La grabación original se realizó el 12 de junio de 1973 en el RCA Studio B de Nashville, con producción de Bob Ferguson. Después apareció en el álbum ‘Jolene’, publicado en febrero de 1974, y posteriormente fue lanzada como sencillo. La versión de Dolly llegó al n.º 1 de la lista country de Billboard en 1974.
¡Descansa en paz, reina! 🤍
MI COLUMNA DE HOY
En la muerte, en toda muerte, incluso en la muerte del rival, hay códigos.
Códigos de respeto, de misericordia, incluso códigos de silencio.
Regocijarse o burlarse de la tragedia "Sensi-Contugi y Hollihan" sí es de humanos: de los ruines, de los rastreros.
Lean, para ver si recuperamos un ápice de humanidad👇🏻
"Cuando el gobernante se declara dueño de la verdad y no admite debate alguno, convoca a los senadores no para escuchar opiniones sino para imponer la suya. Y así, la grandeza natural del Senado degenera en espectáculo de servidumbre".
(Juvenal. Sátiras)
Histórica grabación de The Beatles durante las sesiones de Get Back en los estudios Apple, interpretando el bolero ‘Bésame Mucho’, de la mexicana Consuelo Velásquez. La canción ya había sido interpretada por la banda años antes, en junio de 1962, durante su primera sesión en los estudios EMI de Abbey Road, donde registraron una versión en fusión de Rock and Roll y Cha Cha Chá, con Paul McCartney como cantante principal. Este nuevo momento, espontáneo y con algo de humor, quedó registrado durante una jornada de grabación realizada el miércoles 29 de enero de 1969, y tiempo después sería incluido en ‘Let It Be’, el documental de la banda.
Tu hijo no tiene ansiedad.
Lo que tiene es falta de hambre.
Y la culpa es tuya.
Ayer despedí a un chico de 22 años a los diez minutos de empezar su periodo de prueba.
¿El motivo?
Me preguntó cuántas pausas para el café tenía y si el trabajo era "presencial obligatorio" porque le generaba estrés el transporte público.
Le di su mochila y le abrí la puerta.
Sin drama.
Sin explicaciones.
Estamos en 2026 y hemos creado un monstruo: el profesional de cristal.
Gente que cree que el sueldo es un derecho de nacimiento y que el esfuerzo es "explotación".
Me dicen:
—"Es que los tiempos han cambiado, ahora priorizamos el bienestar".
Mentira.
Priorizáis la mediocridad.
Priorizáis el camino fácil mientras el resto del mundo os pasa por la derecha sin pedir permiso.
El éxito no es apto para gente que necesita un "espacio seguro" cada vez que recibe una crítica.
El dinero no fluye hacia los que esperan que la empresa se adapte a sus traumas infantiles.
Si te ofende este texto, felicidades: eres parte del problema.
Eres de los que piensan que "ser amable" es más importante que ser eficiente.
Eres de los que confunden tener una opinión con tener resultados.
He visto a padres arruinarse pagando carreras privadas para que sus hijos terminen llorando en un hilo de X porque su jefe les ha pedido que lleguen puntuales.
¿Quieres ayudar a tu hijo?
Deja de protegerlo de la realidad.
Deja de validar sus excusas.
Enséñale que el mundo es un lugar hostil que desayuna gente con "potencial" y merienda gente con "títulos".
La verdadera salud mental es ser capaz de sostener tu vida sobre tus propios hombros sin pedirle a los demás que carguen con tu peso.
Aquel chico se fue llamándome "boomer".
Yo me volví a mi mesa a trabajar con gente que sabe que, en el barro, las etiquetas de cristal no sirven para nada.
El mundo no te debe nada.
Aceptarlo es el primer paso para dejar de ser un estorbo.
¿Cómo mueren las democracias?
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Respuesta de Claude:
"Es una de las preguntas más urgentes del pensamiento político contemporáneo. La respuesta corta es: raramente de golpe.
La tesis de Levitsky y Ziblatt (How Democracies Die, 2018) es probablemente el marco más influyente: las democracias modernas no mueren por tanques en la calle sino por erosión interna. Un líder elegido democráticamente que luego desmantela las instituciones desde adentro. Lo llaman autocratización.
El patrón suele seguir una secuencia:
1. Captura del árbitro — se toman los tribunales, las comisiones electorales, los organismos de control. No se eliminan, se colonizan.
2. Deslegitimación del adversario — el oponente político deja de ser un rival legítimo y se convierte en un enemigo de la nación, un traidor, una amenaza existencial.
3. Tolerancia de la violencia — se guiña el ojo ante grupos paramilitares o milicias, sin endorsarlos directamente pero sin condenarlos.
4. Restricción de libertades de prensa y expresión — no necesariamente con censura explícita, sino con presión económica, regulación selectiva, o la simple compra de medios.
Lo más perturbador de este modelo es que cada paso individual parece contenible. La alarma se activa demasiado tarde.
El factor de las élites cómplices es quizás lo más subvalorado: las democracias mueren cuando las élites económicas y políticas calculan que les conviene más un autócrata amigo que una democracia incierta. Weimar no fue un accidente; fue una decisión de las élites conservadoras alemanas que creyeron que podían usar a Hitler como palanca y luego controlarlo.
El rol de la polarización es el mecanismo de arrastre: cuando la identidad partidaria supera a la identidad cívica —cuando ser del partido X importa más que ser ciudadano— la gente tolera en los suyos lo que no toleraría en nadie más. Los guardianes institucionales abdican.
Hay también una lectura más estructural, de Daron Acemoglu y James Robinson (Why Nations Fail): las democracias son frágiles cuando las instituciones son extractivas en vez de inclusivas, cuando el poder político y económico están demasiado concentrados. La democracia formal coexiste entonces con una oligarquía real".
El imperialismo NO es capitalismo. Esa es la tesis provocadora de Joseph A. Schumpeter en Imperialismo y clases sociales. Mientras la izquierda lo atribuye al mercado, Schumpeter apunta directo al Estado y a sus restos feudales.
Si deseas leer a Hayek, te recomiendo que sigas este camino:
1. La Fatal Arrogancia: Libro corto y conciso que abarca todo el pensamiento, no pretende ser complejo y tampoco es del todo divulgativo, es una invitación en donde se te expone un resumen.
La homosexualidad en Grecia: ni tanta ni tan homo. ¿Qué nos dicen las fuentes?
La imagen de una Grecia clásica donde la homosexualidad estaba universalmente celebrada es un constructo del siglo XX que arranca con Kenneth Dover (Greek Homosexuality, Duckworth 1978) y se consolida con la Histoire de la sexualité de Foucault (Gallimard 1984). Tres décadas de crítica académica posterior, encabezada por Cohen (Cambridge 1991), Davidson (2001) y Cantarella (Yale 1992), han desmontado ese paradigma. Las fuentes primarias dibujan un panorama distinto.
Platón, en sus Leyes (libro I, 636c y libro VIII, 836c-d), formula el primer argumento conocido de "contra natura" en la literatura occidental, expresado con el sintagma griego paraphysin. Sostiene que la unión sexual fue dada por la naturaleza al varón y la hembra para procrear, y que el comercio sexual entre varones es un ultraje contra esa naturaleza. En 841d-e propone para su ciudad ideal abolirlo enteramente e imponer atimia a quien lo practicara. El texto es del 350 a.C., dos siglos anterior a la primera Carta a los Corintios. La crítica filosófica del homoerotismo desde la naturaleza es, antes que cristiana, griega.
Aristóteles, en la Ética a Nicómaco (VII.5, 1148b), sitúa las relaciones sexuales habituales entre varones entre las disposiciones morbosas, junto a comer cenizas, arrancarse el pelo y morderse las uñas. Especifica que algunas proceden del hábito, "como en aquellos que han sido abusados desde la infancia". El maestro de Alejandro Magno trata la pasividad sexual masculina como patología.
Jenofonte, contemporáneo del agoge espartano cuyo hijo se educó en él, afirma en Constitución de los Lacedemonios (2.13) que Licurgo prohibía las relaciones sexuales entre amante y amado "como una abominación" y compara el tabú con el incesto. La cita de Plutarco que se invoca en contra está separada por casi cinco siglos y el método histórico exige preferir al testigo contemporáneo.
Esquines, en Contra Timarco (346 a.C.), demuestra que las leyes atenienses imponían atimia al ciudadano que se hubiera prostituido. Un condenado no podía ser arconte ni sacerdote, ocupar cargo público, hablar en la Asamblea ni entrar en los templos. Infringirla se castigaba con pena de muerte. Timarco fue condenado. La aplicación es minoritaria, pero su existencia legal refuta la tesis de la tolerancia universal (Fisher, Oxford 2001).
La paiderastia ritual ateniense era una institución pedagógica y temporal, asimétrica entre un erastes adulto de 20-30 años y un eromenos adolescente de 12-18. Las normas exigían del joven sophrosyne, resistencia y ausencia de placer sexual ostensible. La práctica normativa era el coito intercrural, no la penetración anal, y se cerraba al alcanzar el eromenos la edad militar. Asimilarla a una relación homosexual moderna entre adultos iguales es un anacronismo grosero. La homosexualidad entre dos ciudadanos adultos, sobre todo cuando uno asumía rol pasivo, estaba estigmatizada al punto de generar un campo léxico despectivo (kinaidos, euryproktos, katapygon) que Aristófanes empleó como arma de descrédito político.
Bibliografía recomendada:
– Platón, Leyes, Loeb, Harvard UP, 1967.
– Aristóteles, Ética a Nicómaco, Loeb, Harvard UP, 1934.
– Jenofonte, Constitución de los Lacedemonios, Loeb, Harvard UP, 1925.
– Fisher, N., Aeschines: Against Timarchos, Oxford UP, 2001.
– Davidson, J., The Greeks and Greek Love, Weidenfeld & Nicolson, 2007.
– Cohen, D., Law, Sexuality and Society, Cambridge UP, 1991.
El párrafo más acojonante de la historia de la literatura política
Al final de su libro Lo que está mal en el mundo, G. K. Chesterton alude a una ley promulgada en aquel periodo en el Reino Unido según la cual, para evitar las epidemias de piojos en los barrios pobres, los niños de la clase obrera deberían llevar las cabezas rapadas. Los pobres, escribe Chesterton, se encuentran tan presionados desde arriba, en submundos de miseria tan apestosos y sofocantes, que no se les debe permitir tener pelo, pues en su caso eso significa tener piojos. En consecuencia, los médicos sugieren suprimir el pelo. No parece habérseles ocurrido suprimir los piojos. Y es que sería largo y laborioso cortar las cabezas de los tiranos; es más fácil cortar el pelo de los esclavos. En el razonamiento que hila la conclusión de este libro formidable ,Chesterton sostiene que la lección de los piojos de los suburbios es que lo que está mal son los suburbios, no el pelo. Y dice una cosa verdaderamente sorprendente: sólo por medio de instituciones eternas como el pelo podemos someter a prueba instituciones pasajeras como los imperios.
Chesterton lleva todo el libro pensando un punto de partida sobre el que construir todo un orden social, un mínimo más allá del cual no tiene sentido defender nada. Y comienza así el último párrafo del libro, el más bello que yo haya leído en mi vida sobre el tema de la revolución: hay que empezar por algún sitio y yo empiezo por el pelo de una niña. Cualquier otra cosa es mala, pero el orgullo que siente una buena madre por la belleza de su hija es bueno. Es una de esas ternuras que son inexorables y que son la piedra de toque de toda época y raza. Si hay otras cosas en su contra, hay que acabar con esas otras cosas. Si los terratenientes, las leyes y las ciencias están en su contra, habrá que acabar con los terratenientes, las leyes y las ciencias. Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio. Porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrateniente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una distribución de la propiedad, debe haber una revolución. La pequeña golfilla del pelo rojo, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, no debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser mutilados y destrozados para servirle a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos caerán, pero no habrá de dañarse un pelo de su cabeza.
[G. K. Chesterton, Lo que está mal en el mundo. Ed. El Acantilado.
Lea las noticias ayer o hace diez años y verá que en Ecuador siempre hablamos de lo mismo: parásitos que nos usan y se aprovechan del resto para su beneficio propio. Solo el nombre cambia: Rafael Correa, Daniel Noboa. Da igual. En este artículo explico por qué en el Ecuador los parásitos nos gobiernan — ¿nos puede ayudar la ciencia a entender qué podemos hacer para que dejen de ser presidentes?
Lo pueden leer aquí: https://t.co/kBi94vkNyA
Lo pueden escuchar en Spotify: https://t.co/YeGcsY8HCL
✍️ Hoy escribo sobre cómo intelectuales brillantes pudieron apoyar ciegamente sistemas responsables de algunas de las peores tragedias de la humanidad a partir del último libro del ensayista francés Samuel Fitoussi. Gracias por leer y compartir.
https://t.co/B8aSWlo2xB
Debate Rawls vs. Habermas
El intercambio entre John Rawls y Jürgen Habermas en 1995 representa una de las discusiones más fructíferas y respetuosas de la filosofía política contemporánea.
Lejos de ser una confrontación destructiva, se trató de una “disputa familiar” (como la calificó el propio Habermas y aceptó Rawls), en la que ambos pensadores se enriquecieron mutuamente, aclararon sus posiciones y ajustaron aspectos de sus teorías.
No hay un ganador claro:
Rawls defendió con éxito el carácter político y modesto de su liberalismo, que ofrece principios sustantivos de justicia (especialmente distributiva) capaces de generar estabilidad en sociedades pluralistas mediante el consenso por superposición y la razón pública.
Habermas, por su parte, destacó la importancia central de los procedimientos democráticos reales y la racionalidad comunicativa para legitimar el derecho y la democracia, enfatizando la co-originariedad entre derechos individuales y soberanía popular.
Las críticas de Habermas obligaron a Rawls a repensar y aclarar elementos de su teoría (como el rol de la posición original y la relación entre autonomía privada y pública).
A su vez, Rawls señaló que la teoría de Habermas contiene elementos sustantivos y comprehensivos que él pretendía evitar.
Hoy se considera que ambas aproximaciones se complementan: Rawls aporta un marco sustantivo de justicia como equidad que protege a los más vulnerables, mientras Habermas subraya la necesidad de una democracia deliberativa viva y participativa.
El debate sigue siendo relevante para cuestiones actuales como: El rol de la religión y las doctrinas comprehensivas en la esfera pública.
El equilibrio entre derechos fundamentales y procesos democráticos.
La legitimidad en contextos de pluralismo, polarización y crisis democráticas.
Los límites de la filosofía política: ¿debe ser más “normativa” (Rawls) o más “procedimental y reconstructiva” (Habermas)?
En palabras de analistas posteriores, el intercambio fue un éxito filosófico: planteó problemas esenciales, generó críticas penetrantes y demostró que la razón pública puede avanzar mediante el diálogo crítico entre posiciones cercanas pero distintas.
Rawls nos recuerda que una sociedad justa necesita principios sustantivos que garanticen equidad y protejan las libertades básicas, incluso frente a mayorías democráticas.
Habermas nos insiste en que la legitimidad auténtica solo surge de la deliberación libre, igualitaria y continua de los ciudadanos en la esfera pública.
Juntos, ofrecen un marco poderoso para pensar las democracias liberales: justicia sustantiva + democracia procedimental.
Su diálogo sigue siendo un modelo de cómo la filosofía política puede ser rigurosa, autocrítica y orientada al bien común en tiempos de profunda diversidad.
Este debate no cierra preguntas, sino que las mantiene abiertas y productivas.
Hace unos días estuve en La Habana. Hoy publico unos apuntes que tratan de documentar el estado de urgencia que vive Cuba. Se leen acá: https://t.co/0ulnd5CkXm