Los iban a cagar contra Rosario Central, no pasó... los iban a cagar contra Central Córdoba, no pasó... los iban a cagar contra Gimnasia, y claro... tampoco pasó. La de llorar les salió perfecto.
No puede ser que sigamos cayendo en la mentira que es el clásico rosarino. Pasan los años y nos creemos que justo el que se juega ahora va a estar bueno y la cruda realidad es que lo que ves en cancha pelea los primeros puesto del peor partido que viste en el año. Y pasa siempre.