Pogacar con una reflexión similar a la de Scottie Scheffler hace una semana... la voluntad de Schopenhauer, el deseo mimético de Girard, cada vez más deportistas en control de sus verdaderas preferencias
Así contó Modric cómo empezó a cortejarlo Mourinho para llevarlo a Madrid en 2012.
“Durante una breve pausa entre juego y juego, saqué el móvil pensando que tendría algún mensaje de Vanja. «Hola, Luka. Me gustaría llamarte después del entrenamiento. Un saludo, José Mourinho». Había llegado el momento. La fantástica historia del Real Madrid acababa de hacerse realidad. Ya no pude concentrarme en el tenis. Acabamos rápidamente el partido, y mi ilusión no tardó en convertirse en ansiedad. Me fui a casa. Todo sudado, y con las zapatillas rojas por la tierra batida de la cancha, me senté a la mesa a esperar. Vanja notó que estaba alterado. «Ve a darte una ducha, yo vigilo el teléfono. Si te llama, te lo llevo», me dijo. Ni siquiera la escuché. Me pasé una hora, o tal vez dos, esperando a que sonara el teléfono. Y, por fin, lo hizo. ‘Te quiero en nuestro equipo para la próxima temporada. Me gusta cómo juegas y confío en ti. Estoy seguro de que triunfarás en el Real Madrid”.
Me dijo Sibenik una noche en la barra de un hotel: «Los recuerdos de los desamores son como metralla incrustada en el cuerpo, puedes olvidar que están ahí, pero un día, cuando menos te lo esperas, regresan con el mismo dolor que el primer día».
No hay solución. Urge venta.
@Pantomima_Full@LQTDradio supongo lo habrás visto, pero me ha recordado mucho a lo que hablaste con Ana Carrasco sobre la espectacularizacion del sufrimiento
Van a crear un problema donde no lo hay. Los países mediterráneos tienen naturalizado el vino y la cerveza desde niños. Esto crea una relación sana con el alcohol. De conocimiento y disfrute. Las prohibiciones estrictas en el norte generan disfunciones y se usa para la evasión🍇
He encontrado una suerte de felicidad estoica con mi silla de la playa, pescado a la brasa y siestas post-helado. Me veo haciendo esto los próximos 60 años de forma ininterrumpida. Y después, palmar con 96 tacos en la cama después de comer un octubre o noviembre a ser posible.