Una última reflexión sobre Lamine antes de ir a dormir.
Su posado, esa manera de andar que dicen que es chulesca, esas gafas, esa mirada, son las de una persona totalmente desacomplejada.
Esto es algo atípico en la cultura catalana, siempre sufridora, siempre pidiendo perdón antes de cometer el crimen.
La personalidad de Lamine es arrolladora.
"Remontar no sería un milagro", decía hoy.
Parece una obviedad pero no lo es. Él no necesita soñar porque se sueña con lo inalcanzable, y no es el caso.
Y si él cree, ¿cómo no vamos a creer los demás?