Antes de las luces, los goles y los trofeos, estuvo Jorge.
Un tipo de perfil bajo, obrero en una metalúrgica, sin casa propia y con cuatro hijos que mantener. Trabajaba jornadas interminables para llevar el pan a la mesa.
Un día, su hijo, con problemas de crecimiento, recibió una oportunidad en Barcelona.
Y Jorge tuvo que tomar la decisión de apostar todo y dejarlo todo para acompañarlo. El resto es historia.
Que en paz descanse, Jorge.
Una nena de 13 años llorando porque no quiere casarse con un pedófilo de 29 años. Pero, mucho cuidado: no vayamos a opinar, no vaya a ser cosa que ofendamos al Islam. Imbéciles.