Taller de Gestión de Proyectos con IA
Dirigido a estudiantes y profesionales de distintas áreas
📆: jueves 05 y viernes 06 de septiembre
Horario: de 2 pm a 5:30 pm
Caracas,Centro Plaza, torre B, piso 12 Sparatacus La Academia
Inversión: 60$
Solo 20 cupos
Más info: 04241633261
@Alex_candal Se acabó la simpatía por la Venezuela irreverente, que poco a poco crece en su fútbol. Mientras no toque a los “dioses” del Olimpo sudamericano. Quiere decir que se va por buen camino. El respeto se gana en la cancha. Simpatías para los amigos
@FerAlvarez Esa sensación de fanatismo exacerbado es real,pero vale aclarar que es más en redes que en la presencia física. El ambiente en los estadios sigue muy parecido o quizás hasta mejor que en otras décadas, rivalidad, chalequeo y respeto
@mrodoficial Lea amigo comunicador : cuando se interprete como un gesto de ofensa al contrario. Tu definición de “perreo” es muy subjetiva. Deben incluir en ese reglamento sanciones ejemplares para un mánager ya expulsado que pase 10 minutos insultado y agrediendo físicamente a él principal.
@RugidosdelLeon Que opinas de un pitcher que celebre “exageradamente “ un ponche y al siguiente turno el bateador le lanza el bate y se lo pega? Cuando transformas una acción en violencia física eso está penado hasta en la ley. Para eso existe un reglamento
@NicmerEvans Como en el ajedrez esos movimientos se planean previamente para que tengan el efecto deseado. Si la oposición no lo anticipó lo demás será improvisación y perpetuación.
@LuisAlvarez_1 Lo que más me sorprende de la gente que critica el “perreo” es que le parezca normal que un mánager que ha sido expulsado por infringir el reglamento, agregada física y verbalmente a la máxima autoridad del juego por más de 10 minutos. Que mensaje transmite eso ?
@porlagoma Mi estimada @porlagoma si no se puede respetar la decisión tomada después de deliberar 6 árbitros, entonces se cae en lo subjetivo. Deberían resaltar el trabajo del principal que le tocó manejar un juego súper complicado. Y soportar los insultos de gran calibre de Henry Blanco