Necesito que YouTube me pueda ayudar a recuperar mi cuenta. Ya que una persona está robando mi contenido y tumbado mis videos con strikes falsos. No es justo que no pueda apelar ante sus strikes falsos por favor ayuda @TeamYouTube@YouTubeMexico@YouTubeLATAM
El matagalpino Juan Francisco López, de 39 años, fue asesinado por un pandillero en California, mientras se ganaba la vida pintando una pared. Juan había sido contratado por un pequeño negocio para pintar una pared manchada de grafitis. Un pandillero se sintió ofendido y lo asesinó con un disparo de Uzi. Juan tenía menos de seis meses de haber venido a EEUU, escapando de la violencia política en Nicaragua, porque se consideraba opositor a la dictadura de los Ortega. Durante su travesía desde Nicaragua había estado secuestrado en México. Estaba en espera de su asilo político.
En Matagalpa deja a una familia y a tres niños huérfanos, Brittany (9), Johan (12) y Edward de 13 años.
Estas son las historias que desgarran el alma y nos deben despertar el #SentidoDeUrgencia para que—aquellos que lo deseamos—voluntariamente podamos regresar a Nicaragua y nunca ser obligados a salir de nuestro país.
Este es el gofundme donde se está recolectando el dinero para repatriar su cuerpo:
https://t.co/tCt3ixeTX3
"La explicación de Carl Sagan a su hija sobre la inmortalidad y porqué somos polvo de estrellas"
Una tarde de invierno, Sasha de apenas 6 años se acercó a Carl y, fiel a la curiosidad innata de nuestra especie de ir tras la respuesta a cualquier interrogante, especialmente durante la infancia, le preguntó sobre sus padres. Ella conocía a sus abuelos maternos y convivía regularmente con ellos, pero nunca experimentó algo parecido desde el lado paterno.
–"Papá, ¿Por qué no conozco a tus papás como a mis otros abuelos?"
Ante la interrogante repentina de Sasha, Sagan miró a la pequeña y respondió con un tono de melancolía:
–"Porque murieron"
La inocente Sasha pudo percatarse del cambio en el semblante de su padre, que después de un profundo suspiro, sonrió al mirarse reflejado en las enormes pupilas de la niña. Ella lo observó con detenimiento, atención y una desbordante curiosidad, misma que caracterizó al escritor de "Dragons of Eden" (1977) durante toda su vida.
Carl afirmó que no había nada que deseara más en el mundo que ver a su madre y a su padre de nuevo, pero que no tenía ninguna razón ni prueba para creer que podría ser así y por lo tanto, no podía caer en la tentación de un autoengaño.
Sin comprender del todo, Sasha frunció las cejas en señal de confusión y soltó un escueto "¿por qué?".
Su padre la miró con ternura, pero con el convencimiento de que ella sería capaz de entender a lo que se refería y le explicó cuán peligroso podía ser creer cosas solo porque queramos que sean verdad.
"Es muy fácil ser engañado si no te cuestionas a ti mismo y a otros, especialmente a las personas con una posición de autoridad", continuó. "Todo lo que es real puede resistir a cualquier prueba".
"Tú estás viva en este segundo. Eso es algo increíble", le dijo. La pequeña se mantuvo escéptica y su padre continuó:
"Si tenemos en cuenta el número casi infinito de posibilidades y caminos que conducen a nacer a una sola persona, debes estar agradecida de ser tú misma este preciso instante. Piensa en el enorme número de posibles universos alternativos en los que, por ejemplo, tus tatara-tatara-abuelos nunca se encontraron y tú nunca llegaste a existir. Tienes el placer de vivir en un planeta en el que has evolucionado para respirar el aire, beber el agua y adorar el calor de la estrella más cercana. Estás conectada con todas las generaciones y los seres vivos de este mundo a través del ADN. También con el universo, porque cada célula de tu cuerpo fue creada en los corazones de las estrellas".
A lo largo de su vida, Sasha Sagan había escuchado más de una decena de veces la frase "somos polvo de estrellas", pero nunca logró siquiera imaginar su significado. Sabía que la autoría pertenecía a su padre, la había visto subrayada en cuadernos y hojas sueltas, pero nunca antes comprendido la magnitud de tal declaración, hasta entonces.
Pocos años después, cuando Sasha tenía 14 años y comenzaba a descubrir la grandeza del pensamiento de su papá a través de su visión del mundo y lo que aprendía en la escuela, Sagan dejó este mundo sin ninguna promesa religiosa de por medio.
El corazón del autor de "A Pale Blue Dot" (1994) dejó de latir en una cama del Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, Washington. Al poco rato, su cerebro envió las últimas señales eléctricas y la muerte médica fue decretada en un acta de defunción.
Los restos mortales de Sagan fueron enviados a su natal Nueva York, mientras el calcio de sus huesos, el nitrógeno de sus proteínas en forma de aire, el hierro de su sangre y el hidrógeno, que combinado forma el compuesto más abundante en el cuerpo humano, y al mismo tiempo, es el combustible gracias al que brillan cada una de las estrellas que percibimos en una noche despejada, seguirán su curso en la vastedad del tiempo y la inmensidad del espacio. Solo para hacernos recordar que, en palabras de Sagan, somos polvo estelar.
No se conformen con miserias, busquen algo bien y bonito, donde todo sea genial: La conexión, las ganas, las platicas, los sueños y metas de cada uno, el sexo y la vida misma. Nunca se limiten a migajas, aun son jóvenes y algún día encontrarán a su Chandler Bing o su Monica.