El accidente de Adamuz se debió a un fallo en la vía, cuyo mantenimiento depende del Gobierno. En concreto, Adif, Transportes, Óscar Puente
La causa fue una rotura completa del carril derecho en una soldadura que unía un tramo de 1989 y uno de 2023, colocado en las obras de renovación de 2025
El fallo indica fatiga del material antes del paso del tren
Los peritos consideran que “no es normal” que una vía renovada pocos meses antes presentara esos defectos
46 MUERTOS
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"El problema español es que el Estado se agiganta allí donde debería contenerse y desaparece allí donde resulta imprescindible.
Es implacable para recaudar, regular, prohibir y vigilar al español respetuoso con las leyes; pero demuestra una inquietante impotencia cuando toca proteger una frontera, garantizar el orden público o prestar unos servicios eficientes y eficaces. Cada vez esquilma más al contribuyente para ofrecerle menos, mientras invade parcelas crecientes de su libertad con la excusa de procurarle bienestar.
En Ceuta hemos contemplado la culminación de esa paradoja: un Estado con recursos para someter al ciudadano, pero sin voluntad para defenderlo".
✒️| "Yo siempre defiendo el capitalismo por el pobre, no por el rico. Yo el mensaje de Cristo lo tengo bastante claro. ¿Qué sistema trata mejor a los pobres?"
- Miguel Anxo Bastos
“Es difícil imaginar una manera más estúpida o más peligrosa de tomar decisiones, que poner esas decisiones en manos de personas que no pagan ningún precio por equivocarse”.
- Thomas Sowell -
¿Qué debería aprender primero un chico: a expresarse o a pensar?
Ayn Rand tenía una respuesta incómoda.
Antes de enseñarle a “expresarse”, hay que enseñarle a distinguir un hecho de una opinión,
una hipótesis de una creencia
y una afirmación de una demostración.
Y hay una pregunta que debería atravesar toda educación:
“¿Cómo sabés que eso es verdad?”
Sin lógica, evidencia y capacidad de cuestionar, no formamos personas libres. Formamos personas que saben repetir.
Estas personitas que se manifiestan lo hacen en apoyo a Lindsay Clancy, la que mató a sus tres hijos.
Se victimiza a una asesina filicida como ha pasado más veces, también aquí, con esa retórica de los "suicidios ampliados", el "asesinato por compasión" o las "mujeres que no pueden más con la vida"...
Siempre víctimas, hasta cuando matan. Al contrario que el hombre, que es siempre verdugo, hasta cuando no rompe un plato. Esta demencia es el resultado de la gota malaya de la narrativa de género, que escindió a las mujeres de la especie y las convirtió en seres de una dimensión angélica. Y eso cristaliza en la interpretación demente: "pobrecita, tuvo que matar a sus tres hijos, qué dura debía ser su vida".
The debate over definitions is the longest-running distraction in political history, and you fell for it.
Socialists say fascists are right-wing. Fascists said they weren't socialists. Communists denounced both. Meanwhile, in Venezuela in 2016, people were hunting pigeons for food in Caracas while the state controlled flour prices. The label on the ideology didn't matter to the man eating a pigeon.
Call it what it is: collectivism. The organizing principle is identical across every variant. A group of people with guns decides how resources get allocated, overriding the voluntary choices of individuals. Whether that group calls itself the vanguard of the proletariat or the national corporatist council changes nothing about the mechanics. You still can't say no.
Without private property in the means of production, you eliminate the price signal. Without prices, planners guess. They always guess wrong, at scale, with consequences that pile up in morgues and bread lines. Mao's planners guessed their way through the Great Leap Forward, killing somewhere between 15 and 55 million people between 1959 and 1961.
The naming debate serves one purpose: it lets each new collectivist generation disown the last one's catastrophes. "That wasn't real socialism." Of course. It never is, until it is, and by then you've surrendered the institutions that would have let you resist.
Central planning requires information no central planner possesses. You cannot aggregate the distributed, local, constantly-changing knowledge of millions of individuals into a committee's spreadsheet. The Soviet Union tried for 70 years. Cuba is still trying. The score is not ambiguous.
Stop arguing about which flavor of coercion deserves sympathy. Voluntary exchange or compulsion. Pick one.
Llevo dos días inventándome titulares de El País para denunciar la romantización de la pobreza que los medios de izquierdas llevan a cabo cuando las políticas socialistas arruinan los países en los que gobiernan. Lo hice inspirado por la noticia (verídica) que daba el diario de Prisa sobre la creciente "moda" de los españoles de no veranear fuera: "Mi verano en el asfalto: ¿qué hace que cada año más gente quiera pasar agosto en la ciudad?", firmado por Miquel Echarri (https://t.co/shaSorVoWz).
A partir de ahí me saqué dos "noticias", reproduciendo el maquetado de El País con la ayuda de la IA, sobre la crisis en Ceuta ("Los ceutíes han apostado por pasar sus vacaciones dentro de casa") y sobre los cada vez más habituales préstamos que piden las familias para hacer turismo ("Los españoles se suben a la moda del prestaming").
De esta denuncia-experimento he extraído principalmente dos conclusiones: 1. Lo fácil que es engañar a la gente, ya que muchísimas personas han dado por ciertas esas "noticias". Está claro que los medios de comunicación juegan con la decisiva ventaja de que operan en un sustrato en buena medida preparado por ellos mismos. Y 2. Que el diario El País se ha esforzado muchísimo en hacer que sus "noticias" sean indistinguibles de las estupideces más absurdas.
Esta es la herencia que recibimos los españoles del paso del PSOE por el gobierno: una realidad corroída por el relato de unos medios sometidos al poder, capaces de presentar como acciones "trendy" aquellos hábitos adquiridos por el mero instinto de supervivencia.
A la izquierda Wafae, una chica marroquí que entró ilegalmente en Ceuta y que supuestamente vive en la miseria.
A la derecha también Wafae, con una vida de lujo.
No huyen del hambre, la pobreza y la guerra. Son invasores.
La romantización de la pobreza —entendida no como una opción libre y estoica de austeridad personal; sino como la forzosa reestructuración cognitiva para adaptarse a la falta de opciones que produce dicha pobreza— es, en sociedades que sólo cabalgan la derivada del día a día en función de la narrativa dominante, una condición necesaria para imponer poco a poco el socialismo real.
Hace poco veíamos a adultos jovenes presumir no sólo de ausencia de ahorros, sino de considerar el ahorro y la inversión como algo molesto, que les impide "vivir el momento" en ese carpe diem tan mal entendido de Horacio. Sin embargo, una sociedad se hace tanto más próspera como baja sea su preferencia temporal.
Son ya varias las generaciones de españoles cuya máxima aspiración es convertirse en funcionarios para no tener que pensar ya nunca más en el futuro. Potenciales funcionarios (y cuando todos sean funcionarios, ¿de dónde saldrá el dinero para pagarles a todos?) que consideran a autónomos y empresarios como aberraciones morales y sociales, que habría que controlar (aún más) y limitar cada vez más. (Hace unos años, una matemática amiga mía que consiguió plaza en el INE me confesó su creencia de que todo autónomo es en realidad un malvado y avaricioso ser cuyo único objetivo era hacerse millonario a costa de alguien porque, "claro, si alguien gana mucho dinero, es porque se lo está quitando a otros").
Junto a la dependencia ya creada con las pensiones públicas —e inspirada en los planes de Bismark de convertir a los ciudadanos en obedientes "partículas"—, está cristalizando una masa de adultos y ancianos cada vez más dependientes de lo que provea o dictamine por ley el Estado. No solo en lo económico, sino también en lo cultural y mental.
La batalla cultural, la batalla de las ideas, se libra ahí donde el terreno parece más inocente; en opiniones aparentemente naífs sobre el dinero, el trabajo, la convivencia, la libertad...
Como dijo Keynes en el último párrafo de su dañino libro "Teoria General...":
«Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad, el mundo está gobernado por poco más que esto. Los hombres prácticos, que se creen liberados por completo de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto. Los maniáticos de la autoridad, que oyen voces en el aire, destilan su frenesí inspirados en algún escritor académico de hace unos años. [...]. Pero, tarde o temprano, son las ideas, y no los intereses creados, las que resultan peligrosas para bien o para mal.»
No podemos quedarnos de brazos cruzados frente a esta invasión mental silenciosa y aparentemente inocua. Como decía Burke:
«Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.»
“La verdad es que, si tuviera que señalar una institución como la más peligrosa para este país, diría que son las universidades. Porque enseñan ideas que, inevitablemente, conducen a la destrucción de esta nación.
Hoy, desde Harvard hacia abajo, muchas instituciones promueven el colectivismo, el misticismo y, sobre todo, el altruismo entendido como el sacrificio de uno mismo, la renuncia y la resignación: ideas que el mundo ha cultivado durante siglos.
Si eso continúa, este país no podrá sobrevivir.
Hoy se espera que te sientas culpable y pidas perdón ante cualquier pueblo pobre del mundo simplemente porque fuiste más próspero, porque ganaste tu dinero. Debes avergonzarte de ello, mientras otros no tienen interés en aprender cómo alcanzaste esa prosperidad; solo quieren tu dinero. Eso es lo que nos están enseñando.
Las universidades son, hoy, la institución más peligrosa de este país.” Ayn Rand-
Europa no ha cometido ningún error estratégico, porque nunca ha tenido una estrategia orientada a la producción, el crecimiento y la protección. Su única prioridad ha sido aumentar el control y extracción de recursos del ciudadano.
Que no nos vengan con esta historia estos hijos de puta porque todos sabemos que nuestros enemigos son ellos.
No apartes la mirada, no evites el tema. Esto es Ceuta, España. Es tu país. Nuestro país. Son nuestros compatriotas.
Y el gobierno dejó que los invadieran y ahora los ha abandonado. Han violado a 15 mujeres -algunas niñas- en apenas 15 días. Tienen miedo.
Por favor, reacciona
Søren Kierkegaard on the Importance of Walking
“Above all, do not lose your desire to walk. Everyday, I walk myself into a state of well-being & walk away from every illness. I have walked myself into my best thoughts, and I know of no thought so burdensome that one cannot walk away from it. But by sitting still, & the more one sits still, the closer one comes to feeling ill. Thus if one just keeps on walking, everything will be all right.”
¿Pero cómo es posible que las 15 violaciones en los 15 días tras la invasión de Ceuta no sean un escándalo nacional?
¿En qué país nos hemos convertido?
Castigo por violar a una niña:
🇮🇳 India - Pena de muerte
🇵🇰 Pakistán - Pena de muerte
🇸🇦 Arabia Saudita - Decapitación pública
🇰🇵 Corea del Norte - Muerte por fusilamiento
🇧🇩 Bangladesh - Pena de muerte
🇪🇦 España - Un curso de igualdad
If you think all Billionaires exploit people by underpaying them, remember that you can start your own business and pay everyone at least $100/hour.
Show us how it’s done. We’ll watch.
He leído la columna de Ana Iris Simón sobre los hoteles adults only.
Mira que escribe bien, pero siempre hay algo que me chirría en sus planteamientos, y en esta ocasión también.
El debate es interesante.
Ella lo cuenta como si el mercado se hubiera inventado la demanda: el capitalismo trocea la realidad, expulsa a los niños del espacio común y les vende la parcela sin críos a los amargados dispuestos a pagarla.
Qué harían sin echarle la culpa al capitalismo de todo.
Pero la realidad es que el mercado pocas veces inventa la demanda: la detecta y la cubre.
Y la pregunta que ella no se hace es de dónde ha salido la demanda, porque hace treinta años no existía en España.
El primero abrió en 2007 en Canarias y su expansión estos últimos años ha sido fulgurante.
Los niños han estado siempre en los hoteles, en las bodas y en las sobremesas.
Los que ya tenemos una edad crecimos en restaurantes llenos de ellos y a nadie se le ocurría pedir un comedor sin niños.
¿Qué ha cambiado desde entonces?
Los niños desde luego que no, revoluciones tecnológicas aparte.
Lo que ha cambiado es lo que hacen los adultos que van con ellos.
Hemos pasado de educar a “acompañar”, de poner límites a “validar emociones”.
Hay toda una corriente de crianza, con sus gurús, sus libros y sus cuentas de Instagram, que sostiene que decirle que no a un niño lo frustra y que frustrarlo lo traumatiza.
¿Es eso capitalismo?
El resultado son padres que no cortan una rabieta porque eso sería invalidar al niño, y que, como dice Ana Iris, hacen scroll tranquilamente pero no en la piscina “adults only”, sino en el restaurante de un hotel normal donde su hijo convierte el bufé del desayuno en un parque de bolas.
Y a partir de ahí pasa lo previsible.
Convivir con niños siempre ha tenido un coste en “molestias”, y era perfectamente asumible porque había unos adultos gestionándolo.
El que diga lo contrario miente.
Cuando esos adultos dimiten de sus funciones, el coste lo paga el de la tumbona de al lado, que a lo mejor tiene siete días de vacaciones al año y no quiere gastarlos aguantando rabietas de desconocidos.
Ahí, y solo ahí, aparece el hotelero con su cartel de adults only, que llega el último a la cadena, como llega siempre el mercado: a cubrir el hueco que otros dejaron antes.
En lo que sí estoy de acuerdo con ella es en que los niños aprenden a ser adultos conviviendo con adultos. Claro que sí.
Pero convivir es precisamente lo que ya no se enseña: normas, límites, un “aquí no se grita” y un “pídele perdón al señor”.
La comunidad que Simón reivindica la sostenían los padres que educaban para ella.
Y luego está el comodín de siempre: la culpa es del capitalismo. Cómo no.
Es un diagnóstico comodísimo, porque si el culpable es el sistema, nadie tiene que mirarse al espejo: ni el padre que no educa, ni el que ha convertido al niño en el centro del universo.
En algo sí tiene razón: si el capitalismo ha aportado algo a esta historia son las pantallas.
Hay una industria entera diseñada para capturar la atención de los niños, y eso ha puesto el atajo a huevo.
Pero la tablet no llega sola a la mesa del restaurante: se la pone delante un adulto que ha decidido que es más cómodo silenciarlos que educarlos.
El capitalismo tendrá mil pecados, pero no le ha quitado a ningún padre la capacidad de decirle que no a su hijo.
Así que sí, es el mercado, amigo. Pero el mercado va siempre detrás.
Delante va una generación de padres convencida de que educar y decir “no” es traumatizar.
Mientras eso no cambie seguirán abriéndose hoteles sin niños, por muchas columnas que se le dediquen al asunto un sábado en El País.
Marcus Aurelius ran the Roman Empire from 161 to 180 AD while fighting plague, war, and court betrayal. He wrote in his private journal that you control exactly two things: your judgments and your actions. Not the market. Not your neighbor. You.
Free market thinkers have said the same thing through economic logic: central planning fails because responsibility gets diffused across bureaucracies until nobody owns the consequences. Diocletian blamed merchants for inflation he created. The Fed blamed speculators in 2022 for 9.1% CPI it produced. Diffused blame, diffused learning, zero correction.
Aurelius kept a ledger of his own failures. You should too. Own the bad trade, the sloppy contract, the week you wasted. Ownership is the mechanism by which you actually improve.