“No hay cicatriz, por brutal que parezca, que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella, algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana dañándonos.” P. Bonnet
Una de las avenidas principales de Caracas debería llamarse “Vicente Emparan”. Y en esa avenida debería haber una librería - café, con venta de discos de acetato, que se llame “La Renuncia”. Esa avenida debería tener aceras anchas y muchos árboles. Es simplemente un deseo que tengo al comprobar que mis arepas parecen un homenaje a Calder, me quedan como sus nubes. Valorar el gesto de Emparan quizá nos ahorre entuertos aborrecibles.
En 1973, se encontraron en México dos gigantes: Borges y Rulfo.
Esta fue su conversación:
R: Maestro, soy yo, Rulfo. Qué bueno que ya llegó. Usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos.
B: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver a un país, pero lo puedo escuchar.
B: Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos "maestro", dígame Jorge Luis.
R: Qué amable. Usted dígame entonces Juan.
B: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas.
La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.
R: No, eso sí que no. Juan, cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.
B: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿cómo ha estado últimamente?
R: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.
B: Entonces no le ha ido tan mal.
R: ¿Cómo así?
B: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.
R: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.
B: Le voy a confesar un secreto. Mi abuelo, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero, era otro secreto. Sospecho que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.
R: Ahora si, ya me puedo morir en serio.
Querido diario:
Nadie me cree que tengo casi 46, me preguntan: cuál es el secreto?
- El secreto:
Usar cualquier champú
No usar cremas
Odiar las peluquerías
Comer chuchería
Tomar mucho café, vino y cerveza 😂😂