Comparto mi columna de hoy en Voces. Mujica fue un gran fraude. En esta columna analizo una parte de su legado: un MPP sin líder de recambio y plagado de dirigentes mediocres. Incluido un presidente.
Los musulmanes viviendo con hindúes = Problema.
Los musulmanes viviendo con budistas = Problema.
Los musulmanes viviendo con cristianos = Problema.
Los musulmanes viviendo con judíos = Problema.
Los musulmanes viviendo con sikhs = Problema.
Los musulmanes viviendo con bahá'ís = Problema.
Los musulmanes viviendo con shintoístas = Problema.
Los musulmanes viviendo con ateos = Problema.
Los musulmanes viviendo con musulmanes = Gran problema.
Por esta razón:
No están felices en Gaza.
No están felices en Egipto.
No están felices en Libia.
No están felices en Marruecos.
No están felices en Irán.
No están felices en Irak.
No están felices en Yemen.
No están felices en Afganistán.
No están felices en Pakistán.
No están felices en Siria.
No están felices en Líbano.
No están felices en Nigeria.
No están felices en Kenia.
No están felices en Sudán.
¿Dónde están felices?
Están felices en Australia.
Están felices en Inglaterra.
Están felices en Bélgica.
Están felices en Francia.
Están felices en Italia.
Están felices en Alemania.
Están felices en Suecia.
Están felices en Estados Unidos y Canadá.
Están felices en Noruega y en la India.
Están felices en casi todos los países que no son islámicos.
¿A quién culpan? No al islam. No a sus líderes. No a ellos mismos.
Culpabilizan a los países en los que están felices.
Quieren cambiar los países en los que están felices para que se parezcan a los países de los que vinieron, donde eran infelices.
Tabaré Vázquez explicando con lujo de detalles el día que le pidió a Estados Unidos que nos defendiera de la amenaza de Argentina. Ahí no escuché a ningún frenteamplista condenar una intervención de Estados Unidos en Uruguay sí Argentina nos invadía. Pues señores, Venezuela fué invadida por los comunistas y había que liberarla, igual que si Uruguay hubiese sido invadido por los Kukas. Así que dejen de romper las pelotas.
🔴 | Captan a una estrella de mar 'caminado' en el fondo marino.
Durante la expedición Uruguay Sub 200, el robot submarino ROV SuBastian registró una estrella de mar desplazándose lentamente en el fondo marino. Un espectáculo casi invisible para el ojo humano.
La izquierda de cristal
Se ofendieron con el "Tribilín" de Da Silva a Orsi pero nunca les pareció mal el"pompita de jabón" de Tabaré Vázquez a Lacalle Pou.
La izquierda desde su origen se caracterizó por impulsar el resentimiento y el odio entre las clases sociales.
La prédica del partido comunista era esa, lucha de clases, odio, insulto y escrache a los sectores burgueses y "oligarcas".
La búsqueda de la dictadura del proletariado era precisamente agudizar los conflictos, azuzar a la militancia contra los burgueses capitalistas con odio, rencor y resentimiento.
Así fue en toda América Latina.
La izquierda llegó al poder enancada en esos sentimientos, en la grieta que dividió a la Argentina, en el desprecio al otro, al que insultaba con violencia verbal y desdén.
Los tiempos han cambiado, hoy no entienden (o se hacen los que no entienden) las agresiones verbales y físicas que alentaron y provocaron durante décadas en toda la región.
Esas misma violencia verbal que desatan muchos de sus militantes en las redes sociales desde el anonimato, e incluso algunos con su nombre y apellido, contra aquellos que piensan diferente y desnudan con firmeza las contradicciones y mentiras de la izquierda.
Lo hacen todo el tiempo contra la senadora Graciela Bianchi (hay que leer las barbaridades que le escriben), también lo dicen con odio y virulencia extrema contra el senador Sebastián Da Silva desde hace años.
Hasta desde las autoridades del propio Frente Amplio han tenido el tupé de reclamar que el Partido Nacional o el gobierno de la Coalición Republicana les hiciera un llamado de atención a sus senadores para frenarlos en la defensa de sus ideas, cuando nunca el Frente Amplio ha detenido o intentando frenar a sus militantes en la violencia verbal, amenazas e intimidaciónes que realizan contra los integrantes de los partidos que no son de izquierda.
Ellos pueden insultar soezmente a todos los demás, pueden acusar de cualquier cosa impunemente, pueden referirse a enfermedades o medicamentos que deberían tomar personas de otros partidos políticos.
Sin disculpas ni remordimientos, sin autocrítica alguna.
Nunca se escucharon disculpas del ex diputado del MPP Juan José Domínguez al entonces diputado Lacalle Pou, tras el "oligarca puto" del año 2007 en plena sesión de la Cámara de Diputados.
Nunca se escucharon disculpas por el "taquito cafishio" que pronuncio Mujica sobre Laura Raffo en 2020. O el "vayan a controlar donde andan sus esposas" en 2012, del entonces presidente Mujica a los legisladores blancos, que estaban ejerciendo los controles sobre el gobierno que les correspondía en razón de sus cargos.
Ni condenas de los periodistas, los "colectivos" o las organizaciones sociales sobre dichos comentarios, que en esos casos se hicieron los distraídos.
Es parte de la hegemonía cultural y el relato que han impuesto en la sociedad: la izquierda puede insultar y cancelar a los que piensan diferente, los otros no.
Pueden perseguir a los que no son frentistas en los organismos del Estado, acosarlos hasta obligarlos a renunciar, enfermarlos síquicamente con las presiones, las humillaciones y las persecuciones, provocando, en algunos casos, cosas más graves en las personas y sus familias, por el sólo hecho de tener una ideología diferente.
Sin embargo, la izquierda habla de los derechos humanos desde un pedestal "moral" y "ético".
La izquierda latinoamericana ha sido violenta desde siempre, desde la oposición y en el gobierno, sus expresiones de fanatismo, odio y resentimiento sobre los que no pertenecen a sus partidos ha eludido la posibilidad de generar puentes y unir a los pueblos, a los que dice defender.
Pero los mayores responsables históricos de esas grietas profundas en la sociedad, se convierten en "víctimas desprotegidas" cuando les toca lo mismo que ellos hacen.
Cuando los que ellos descalifican y denominan como "fachos", "gorilas", "simios" y otros epítetos de toda clase, reaccionan como cualquier ser humano y contestan en el mismo tono destemplado, aparece el techo de cristal de la izquierda.