Díganle a los “influencer” que no nos interesa ver su “GRWM” su rutina de gym, no queremos saber nada que no sea ayuda hacia Venezuela. Si usted no está en esa sintonía desaparezca
#PlanetaAlofoke
Esta mañana, mientras hacía un mercado en medio del caos por lo que vivimos en #Mérida, estando en la cola para la charcutería había un Señor, muy amable por cierto.
Mientras lo atendían lo llamó una de sus hijas desde España, preocupada por la situación del estado.
El señor casi no podía escucharla por el ruido y además estaba siendo atendido en ese momento, era difícil comunicarse con ella.
De pronto el Señor le dice a su hija “Dios te bendiga” gracias por regalarme este Mercado. Colgó la llamada y entró en llanto.
Apenas si podía hablar, los señores charcuteros lo miraban fijamente y a mi se me ocurrió acercarme y abrazarlo.
Estuvimos así cerca de unos 10’. El solo me decía que sus hijas eran una bendición y que ahora con este problema no podrán venir a verlo en julio.
Era muy difícil darle palabras de aliento, pensé que lo mejor era abrazarlo y escucharlo. Y eso hice.
Cuando se calmó no paró de bendecirme y agradecerme. Solo alcancé a decirle que todo lo que Dios tiene destinado para cada uno, por difícil que sea, viene con las herramientas para superarlo.
Lo único que lamento es que no le pregunté su nombre 🫣. Ruego a Dios porque esté bien.
Yo me quedé con el alma hinchada 🙏🏻🫶🏻
La cruz que cada uno lleva siempre será más ligera si la compartimos con otro.
Here is yet another reminder that the Constitution is not optional…
Congress must authorize military force before any president—including Trump—launches a strike.
Es difícil no sentir rabia e impotencia ante una medida como esta. Que el gobierno de Estados Unidos prohíba el ingreso de venezolanos con visas legales, no solo es injusto, es profundamente incoherente.
La administración Trump justifica la decisión alegando “problemas con los documentos venezolanos” y “altas tasas de sobreestadía”, pero lo que no dice es que muchos venezolanos han debido emigrar precisamente porque sus derechos y libertades fueron arrebatados por el régimen que este mismo gobierno dice combatir. Castigar a las víctimas mientras se condena a sus victimarios es una contradicción moral. Muchos de los afectados son jóvenes con becas, familias que visitan a sus seres queridos o personas que solo quieren estudiar, trabajar o conocer otro país. Es indignante que se utilice la narrativa de la seguridad nacional y aún más doloroso que se haga bajo la excusa de “corregir fallas del sistema”. Esta no es una decisión técnica: es política. Y como tal, no puede ignorar el costo humano que impone.
Mi mamá tenía una muy buena amiga en Venezuela, a quien conoció en los años 90 mientras trabajaban juntas en una empresa en El Marqués, Caracas. La señora Diana (voy a cambiarle el nombre por respeto) se hizo parte de la familia; y nosotros, de la suya. Era de esas amistades bonitas que uno cree que van a durar toda la vida.
Hasta que llegó 1998. Diana y su esposo votaron por Hugo Chávez. Pero aquello no era solo una preferencia política, sino algo más profundo, casi religioso. No era simpatía, era devoción. Como si Chávez fuera un mesías y no un candidato.
Los años pasaron y, sin darnos cuenta, Diana dejó de ser la misma. Su mundo se fue achicando: no más Venevisión, no más RCTV, mucho menos Globovisión. Solo VTV, y con suerte, el canal 5. Las conversaciones ya no eran sobre la vida, la familia o la farándula. Todo giraba en torno a la Revolución. La política se metió en todas partes, hasta en la mesa y en la risa.
Mi familia, que siempre había mantenido la política a raya por razones de fe (ya saben, eso de que el Reino de Cristo no es de este mundo), se fue alejando de la familia de Diana. Pero el quiebre definitivo llegó cuando nos mudamos de Caracas en 2006, meses antes de las elecciones entre Chávez y Manuel Rosales. Después de eso, las llamadas se hicieron esporádicas, cada vez más frías, hasta que un día simplemente dejaron de ocurrir.
Pasaron ocho años. Y en un viaje a Caracas, me picó la curiosidad. Decidí ir a casa de Diana, en Catia, cerca de El Manicomio. La misma casa de siempre. Me recibieron con el mismo cariño, como si los años no hubieran pasado. Como si el chavismo no les hubiera arrebatado del todo los recuerdos de una vieja amistad.
Eso sí, mi mamá me había advertido que evitara hablar de política con ellos. Pero fue imposible. Tengo el defecto de no poderme callar y por eso me meto en problemas.
Todavía me río de sus expresiones y de cómo saltaron sus ojos cuando les dije que había votado por Capriles Radonski tanto en el 2012 contra Chávez y en el 2013 contra Maduro.
Aunque no todos en la mesa estaban en su bando. Su hijo mayor, que por esos días se mudaba a España con su novia, se mantuvo en silencio, pero con su mirada me daba la razón. Esa era la nueva Venezuela del chavismo: familias divididas no solo en la distancia, sino en lo ideológico.
Esa fue la última vez que vi a aquella familia. No hubo más contacto. A veces me pregunto qué habrá sido de ellos y me lamento de que el chavismo—como cualquier fanatismo político o religioso—les haya expropiado el criterio, la razón y la cordura. Prácticamente les robó una vida.
Bueno chicos, lo primero y más importante, no me despidieron. Pero si es la primera vez que me siento tan indefensa, tan vulnerable, tan frustrada solo por mi nacionalidad. Voy a hacer un pequeño hilo porque en los casi 9 años que tengo aquí es la primera vez que me siento así
La gente con el cerebro seco siempre andan con la idiotez de que las personas tatuadas son criminales porque si, pero todos sabemos que quienes más nos han robado y jodido la vida no tenían ni un tatuajito, todo lo contrario, estaban y están siempre de traje y bien peinaditos.
El regaño de @MariaCorinaYA ayer fue pertinente. Si, fue un regaño.
Ahora bien, estamos hablando de un país. Millones de voluntades y vidas. La cohesión es imposible. Siempre habrá críticos, pesimistas, enemigos, deprimidos, etc.
El problema del regaño es que ya agotó esa carta. No habrá efecto en el segundo regaño, así como tampoco habrá mucho más efecto en la motivación a través del discurso. De hecho ese recurso está agotado ya.
Que queda? Acciones. Más y más acciones.
Por qué?
Porque en términos psicológicos el efecto del regaño es la represión emocional, lo cual como dije anteriormente fue efectiva, pero entonces ahora viene esa represión a hacer efecto, en consecuencia si no hay acciones, la gente sencillamente seguirá su vida y ya. Acomodándose a las circunstancias y situaciones que vive a nivel estrictamente personal, y emocionalmente distante de todo aquello que le angustia, aunque eso que lo angustia esté permanentemente en su vida.