Ya pasaron 24 horas. Lo de ayer es difícil de dimensionar. La eternidad es esto: dejar legado. Ser recordado.
Messi, a sus casi 39 años, nos hizo olvidar que era un partido de Mundial o se jugaba por los puntos. Lo disfrutamos. Sentimos nostalgia del presente. Le pasó hasta a Scaloni, mirando desde el banco.
Leo es el mejor deportista de todos los tiempos. Se llevó puesto todo. Los debates quedaron obsoletos, viejos.
Ojalá el Mundial le depare cosas buenas a la Selección Argentina pero, más allá del resultado, valorar a un equipo histórico con un líder como Messi es el camino. Juegan sin ninguna mochila. No tienen que demostrarle nada a nadie. Ya vimos lo que son capaces de hacer. Y eso hasta los hace jugar mejor,
Leo sigue emocionando y llenando de orgullo a todos.